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/ 8 febrero 2026

¿PROTAGONISTA DEL SÚPER BOWL? EL AGUACATE

El futbol americano, la lucha por la yarda y un invitado inesperado: el aguacate, símbolo ancestral que hoy reina en el Súper Bowl.

Si usted me ha leído con cierta frecuencia, lo sabe: lo mío es el Americano. No el soccer, donde México no va a ningún lado, como siempre. Lo mío es el Futbol Americano. Desde infante. Y hay algo importante, estos gladiadores modernos de los domingos se enfrentan cuerpo a cuerpo, casco con casco, por la posesión primigenia del hombre: un pedazo de tierra, una yarda. No se enfrentan por algo tal volátil como el paraíso (lo es), no quieren millones (los ganan); se enfrentan como Caín con Abel, por un pedazo de tierra y el reconocimiento divino... de los millones de fanáticos.

Caín cultivó la tierra, Abel era pastor. Caín mató a Abel, pero Caín fue respetado hasta por el propio Jehová, el cual le puso una señal en la frente y en su cuerpo, para no ser tocado jamás. ¿Lo nota? El origen de nuestra humanidad es eso: la ira, el odio, los celos, y tremendamente tejido e imbricado a un pedazo de tierra. Eso son los gladiadores dominicales del Americano.

Pero, con el paso del imbatible tiempo, se les ha colado un invitado mexicano: el aguacate. Del náhuatl, “ahuacatl” lo cual en traducción en directo al lenguaje cristiano es: “testículos del árbol.” Y hoy, justo hoy es el ansiado juego del Súper Bowl, el juego más visto en su día en el planeta tierra. Y este partido gira en torno a eso: el muy mexicano guacamole. México exporta en este tiempo al menos 100 mil toneladas de aguacate (Secretaría del medio ambiente y recursos naturales) para dicho evento en toda la Unión Americana y parte del extranjero.

Puede ser botana, platillo fuerte, complemento o sencillamente eso: un buen aguacate para comerse vivo. Sus raíces mitológicas son de usted conocidas: en la cultura azteca lo describen como una fruta sagrada ofrecida por el mismísimo dios Quetzalcóatl. Los cronistas de Indias, como Cervantes de Salazar, dejaron en sus letras su descripción, usos, costumbres y consumo en este continente llamado América.

Según los científicos, el aguacate es un fruto con más de 10 mil años de historia. Y claro, como botana, platillo fuerte o como ingrediente en métodos de belleza, lo repito, el aguacate es un regalo de México para el mundo. Me voy enterando (mi ignorancia es mucha y siempre) de un libro el cual recoge toda su prosapia y poderío: “Aguacate” para la editorial Trilce. Sin duda, lo voy a tener pronto para deleitarme con él.

¿A usted le gusta el aguacate? A mí en lo particular y a secas, sí. Es decir, si pido unas enchiladas o unas ingenuas quesadillas, pido siempre las acompañen con un abanico de aguacate a un lado.

Para los aztecas no sólo era un alimento, sino un signo de fertilidad, fecundidad y energía vital: “los testículos del árbol”, pues.

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Jesús R. Cedillo
por
Escritor y periodista saltillense. Ha publicado en los principales diarios y revistas de México. Ganador de siete Premios de Periodismo Cultural de la UAdeC en diversos géneros periodísticos.
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