El amor por una mascota puede cambiar rutinas, decisiones y hasta el rumbo de una vida. Para María José Esquivel, ese vínculo se transformó en un proyecto pensado desde la empatía y el cuidado responsable. En el marco del Día Mundial de Amar a tu Mascota, su historia cobra sentido con la apertura de Gran Plaza Huella, un hotel boutique en Saltillo que nace del amor profundo por los perros y del deseo de ofrecerles un espacio seguro, cálido y personalizado.
AMOR PERRUNO QUE SE VUELVE PROYECTO
Impulsada por el amor a su perrita Bola, María José Esquivel abre en Saltillo Gran Plaza Huella, un hotel boutique para perros pequeños.
Un amor que llegó con cuatro patas
El amor por los animales no siempre llega de golpe. A veces aparece de forma silenciosa, con cuatro patas, mirada noble y una lección que cambia la vida para siempre. Así le ocurrió a María José Esquivel, una joven emprendedora que descubrió el significado del amor incondicional a través de su perrita Bola, una yorkie que no solo se convirtió en su compañera inseparable, sino también en el motor de un proyecto que hoy está por abrir sus puertas en Saltillo: el hotel boutique para mascotas Gran Plaza Huella.
“Antes no era tan animalera”, confiesa. Todo cambió el día que Bola llegó a su vida y le mostró una forma distinta de amar. A partir de entonces, junto a su esposo, comenzó a notar una realidad que se repetía en cada viaje por México: perros sin hogar, animales en situación de abandono y una necesidad creciente de ayudar.
Ese impulso la llevó incluso a estudiar veterinaria, carrera que dejó al enfrentarse a prácticas con las que no se sentía cómoda. Las disecciones y el uso de animales en laboratorio chocaban con su sensibilidad. Sin embargo, abandonar la carrera no significó alejarse de los animales. Por el contrario, reafirmó su compromiso con perros y gatos, un vínculo que nunca se rompió.
Viajar y dejar a tu mascota: el punto de quiebre
Amante de los viajes, María José intentó llevar siempre a Bola con ella, hasta que entendió que no todos los perros disfrutan los traslados. El estrés y la ansiedad se hicieron evidentes, por lo que optó por dejarla al cuidado de familiares. Todo marchaba bien hasta que, en una ocasión, tuvo que dejarla con otra persona.
Bola tiene un problema en los ojos y, al regresar, María José notó que no habían sido atendidos correctamente. “Tenía días sin ver”, recuerda. Aunque aclara que no culpa a quien la cuidó, ese episodio marcó un antes y un después: dejó en claro lo vulnerable que puede ser una mascota cuando no está con su familia.
Cuando no encuentras el lugar ideal
Al buscar hoteles para perros en Saltillo, ninguna opción terminaba de convencerla. Muchos mezclaban razas grandes y pequeñas sin considerar temperamentos o necesidades específicas. Bola, poco sociable, no encajaba en ese esquema.
Fue entonces cuando comenzó a ofrecer servicio de cuidado a domicilio. El proyecto creció rápidamente, pero también implicaba un reto: entrar a casas ajenas, recibir llaves y generar un alto nivel de confianza. Muchos clientes preferían dejar a sus mascotas en un solo lugar.
De cuidar en casa a crear un hotel boutique
La demanda fue la señal definitiva. María José decidió dar el siguiente paso y crear Gran Plaza Huella, un hotel boutique pensado exclusivamente para perros de razas pequeñas. Más que un negocio, el concepto nació como una solución real para dueños que buscan tranquilidad.
“No quiero que lo sientan como un hotel frío. Quiero que sientan que van a una casa”, explica. Por eso, el espacio fue diseñado para recibir a pocos huéspedes y ofrecer atención personalizada.
Los retos antes de abrir las puertas
Ubicado en el centro de Saltillo, en Manuel Acuña esquina con Escobedo, el proyecto ha implicado trámites, permisos y ajustes. Uno de los principales retos ha sido el diálogo con vecinos, especialmente por el tema del ruido.
María José aclara que, al tratarse de un hotel boutique, no habrá grandes concentraciones de perros. El objetivo es cuidar bien, no cuidar muchos.
Un espacio pensado desde la experiencia
Como dueña de una yorkie, María José sabe que los perros pequeños suelen ser “chifladillos”, demandantes de atención y cuidados especiales. Esa experiencia influyó directamente en el diseño del hotel.
Cada mascota es observada de manera individual: su personalidad, nivel de sociabilidad, horarios, descanso y necesidades específicas. Aquí no hay cuidados genéricos.
Para María José, el bienestar animal empieza con lo básico: vacunación y desparasitación en regla. Pero lo esencial es la presencia. “Estar con ellos, jugar, observarlos”, resume.
Eso mismo aplica en su vida con Bola: limpieza ocular diaria, paseos al parque, alimentación especial, vitaminas y atención constante. Ese estándar es el que busca replicar con cada huésped.
El mayor objetivo de Gran Plaza Huella es generar confianza. “Quiero que se vayan tranquilos, sin preocupación”, afirma. Que los dueños sepan que sus mascotas están en manos amorosas mientras trabajan o vacacionan.
Servicios, crecimiento y visión a futuro
Desde su apertura, el hotel contará con veterinario 24 horas. A mediano plazo, María José planea integrar spa y estética canina. Si el proyecto sigue creciendo, sueña con abrir una segunda sucursal al norte de la ciudad para perros medianos y grandes.
Uno de los planes más emotivos es adoptar de manera constante perritos de la calle. Serán esterilizados, vacunados y vivirán en el hotel como huéspedes permanentes hasta ser adoptados. “Cuando uno se vaya, llegará otro”, explica.
Amor, compasión, cuidado y respeto son los valores que definen a Gran Plaza Huella. En el marco del Día Mundial de Amar a tu Mascota, la historia de María José Esquivel demuestra que el amor por los animales puede transformarse en un refugio, una oportunidad y un hogar donde cada huella cuenta.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: COOKBOOK CLUB: ENTRE AMIGAS Y RECETAS
Entre ladridos
¿Tu yorkie ya “aprobó” el hotel o sigue supervisando cada detalle?
Ya lo aprobó y sí lo supervisa. Siempre está viendo todo y revisando los juguetes y las camas, todo. Todo.
¿Bola será el huésped más consentido... o el más exigente del hotel?
El más exigente. Sin duda.
Si tu hotel tuviera un eslogan elegido por los perros, ¿cuál crees que sería?
Guau, guau.