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/ 15 febrero 2026

¿AMOR, SEXO, GASTRONOMÍA Y AMISTAD? LEA ESTO

Un recorrido histórico y cultural por plantas, bebidas y aromas que distintas civilizaciones han considerado afrodisíacos, del cacao al anís y el cardamomo, como parte de la relación entre gastronomía, deseo y humanidad.

A lo largo de esta saga de columnas donde usted y yo dominicalmente exploramos la gastronomía y las bebidas imbricadas ambas con la humanidad, la civilización, eso llamado cultura y la profundidad de la vida misma, usted y yo hemos crecido juntos. Y ayer, apenas ayer fue en el calendario el fatídico 14 de febrero, denominado día del año para celebrar el sexo, los amores y las amistades. En años pretéritos he publicado aquí pócimas, comidas, recetas y bebedizos los cuales con base en los anales de la historia y la literatura, son potentes afrodisíacos.

Hoy no es la excepción. Lea lo siguiente: desde la más remota antigüedad, todas las culturas, todas, han buscado no dentro del ser humano, sino afuera, en la naturaleza, las sustancias las cuales ayudan a seducir al ser amado, estimulantes sexuales y claro, potenciar la cópula de ambos sexos.

En la medicina tradicional china, por ejemplo, se deposita en el ginseg toda una historia de potencialidad sexual y longevidad. Los hermanos árabes depositaban (lo siguen haciendo) en las fragancias y cosméticos, la capacidad de multiplicar y acrecentar el placer sexual.

¿Hay plantas afrodisíacas? Según la literatura y la historia, sí. Con eso me basta. Si usted tiene dudas, vaya con su galeno de cabecera. Hay un licor el cual su servidor bebe como digestivo, de preferencia, a mares, es el anís (pimpinela anisum). Esta planta se utiliza en repostería, en aliños, licores como base, jarabes y esencias. En países del Oriente, este se utiliza como iniciación del amor en los recién casados y para curar la impotencia. El anís forma parte fundamental de “licores afrodisíacos” como el “Pernod”, “Ricard” “Arak” y “Pastis.”

¿Una bebida levanta muertos, cuando la pasión sexual se ha extinguido? Pues caray, don Hernán Cortés, hoy tan vilipendiado, lo dejó por escrito en sus “Cartas de Relación”: invitado al banquete de Moctezuma (famoso por su intensa vida sexual), vio al gran tlatoani beber ingentes cantidades de chocolate (cacao, pues) mezclado con agua y chile.

Hay una planta extraña, al menos para mí. Pero la cual la tengo lista siempre en mi alacena: cardamomo (elettaria cardamomun). Si usted deposita la planta o sus semillas en su pócima de café habitual por las mañanas, eleva y enriquece el sabor de su café, pero también, dicen los hermanos árabes, estimula su libido sexual. ¿Usted ha leído el “Kamasutra”? Abro un rápido paréntesis mexicano: no pocas veces aquí se le ha bautizado como el “petatesutra.” En fin, ingenio pueril mexicano, ja.

Bien, el “Kamasutra” ofrece en sus letras una receta afrodisíaca: es mezclando la planta, la semilla de cardamomo, jengibre, canela, cebolla y guisantes. Sí, otro caldo levanta muertos sin duda.

Usted disfrute señor lector todos los días: sea la amistad, el sexo, el matrimonio, la infidelidad... y claro, el amor (¿Significa algo hoy?). Así sea.

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Jesús R. Cedillo
por
Escritor y periodista saltillense. Ha publicado en los principales diarios y revistas de México. Ganador de siete Premios de Periodismo Cultural de la UAdeC en diversos géneros periodísticos.
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