Sabías que la moda y la economía están profundamente conectadas? Más allá del glamour de las pasarelas la moda refleja —y a veces anticipa— los ciclos económicos. Cada silueta, cada color tiene algo que decir sobre el estado del mundo.
El largo de la falda y la salud financiera
Hemline Index, es una teoría propuesta por el economista George Taylor, que sostiene que el largo de las faldas sube en tiempos de prosperidad y baja en tiempos de recesión.
En tiempos de guerra
En los años 40, la moda se volvió funcional: cortes rectos, colores neutros y telas limitadas por la guerra. Foto: Especial
Un ejemplo perfecto es en la década de los 40, durante la Segunda Guerra Mundial, la moda se tuvo que volver más funcional, no solo por la falta de materiales como la seda y el nylon que fueron usados para construir paracaídas, sino porque las mujeres tuvieron que trabajar ya que todos los hombres estaban en la guerra. Así que su vestimenta pasó de ser muy femenina a incorporar elementos militares como hombreras, cortes rectos, bolsillos y sobre todo colores neutros (considerados tristes y usados por personas de un nivel socioeconómico bajo).
Girl Boss
En 1966, Yves Saint Laurent desafió las reglas con Le Smoking, símbolo de poder femenino e independencia. Foto: Especial
Aunque la etiqueta girl boss se popularizó décadas después, su esencia empezó a forjarse en 1966, de la mano del diseñador Yves Saint Laurent, quien veía a la mujer como poderosa y creía firmemente en la igualdad de género; Creando el famoso Le Smoking: el primer traje femenino que envolvió a la mujer en una autoridad antes reservada para los hombres. En aquel entonces, en muchas ciudades a las mujeres se les prohibía llevar pantalones en público o cenar solas en restaurantes, de modo que ese esmoquin negro se convirtió en un manifiesto de independencia.
En los años 80 nacen los power suits, trajes con hombreras marcadas, faldas lápiz y cortes estructurados, por fin la mujer empezaba a tener “libertad”, pero no por el motivo que estás pensando. En 1973 el Presidente Nixon anunció que las mujeres podían usar pantalones en el trabajo, no por convicción de equidad, sino por necesidad: la crisis energética obligó a reducir la calefacción en las oficinas, y los trajes cerrados ofrecían una solución práctica.
Los 2000, crisis... y cuerpos esbeltos
Durante la crisis financiera, el cuerpo se convirtió en estatus: resurgió el vestido bandage como emblema de lujo.Foto: Especial
En 2007-2008, cuando el mundo financiero colapsó nuevamente, surgió un inesperado regreso: el vestido bandage. Esa prenda ajustada que moldea el cuerpo como una segunda piel, popularizada por Hervé Léger en los 90, volvió con fuerza. Mientras la economía se contraía, el cuerpo se convirtió en símbolo de estatus. El lujo pasó de comprar cosas caras a tener un cuerpo esbelto y poder lucir prendas apretadas. Porque no podías controlar la economía pero si tu cuerpo.
Labios en tiempos de crisis
En tiempos de recesión, el lujo accesible se encuentra en un lipstick: pequeño objeto de poder y optimismo. Foto: Especial
Otra teoría que refuerza esta idea es el Lipstick Index, acuñada por el CEO de Estée Lauder. Sugiere que en tiempos de recesión aumentan las ventas de labiales. ¿Por qué? Porque son lujos accesibles. Tal vez no puedes comprarte una bolsa Dior, pero sí un lipstick de la marca que te haga sentir poderosa y que el lujo un está al alcance.
2024: vuelve el bandage dress
Hoy, frente a una economía global sacudida por inflación, guerras y cambios laborales, el vestido bandage ha vuelto a la conversación Firmas como Balmain, Mugler y marcas de fast fashion están retomando esta silueta ajustada, casi como una armadura de feminidad.
Es así como la moda no solo acompaña la historia, la traduce y la cuenta... sin decir una sola palabra