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/ 21 junio 2026

GRACIAS, PAPÁ

Una reflexión sobre el paso del tiempo, la gratitud y el privilegio de seguir compartiendo la vida con papá.

En ocasiones evitamos la sensibilidad, aquellas palabras que sabemos que nos harán llorar, esas frases que, al pronunciarlas o leerlas, se nos cortará la voz y se nos apachurrará el corazón.Así me pasa al escribir sobre el Día del Padre. Decirle a mi papá lo mucho que significa para mí es algo que me hace sentir melancolía, pues cuando crecemos se nos olvida que ellos también lo están haciendo, que ya no es como antes y que, muy probablemente, él también ya necesite de ti, como cuando nosotros necesitábamos de él.Es raro ver a nuestros papás hacerse mayores, pero claro, también es una bendición acompañarlos en esa etapa y seguir contando con ellos, como si ellos aun nos vieran como sus pequeñas.Los papás son seres increíbles, llenos de características muy peculiares que nos hacen la vida más sencilla, divertida y segura, sea cual sea su edad.Llenos de fortaleza, como si siempre estuvieran listos para enfrentar cualquier adversidad, y con una sabiduría digna de admirar. Pero llega un punto en la vida en el que entiendes que para ellos también es su primera vez siendo papás y que son humanos como nosotros. Entonces quieres liberarlos de todo lo “perfectos” que han sido, de las creencias impuestas por los roles, y permitirles ser simplemente ellos.A papá se le agradece por la vida, por la entrega constante en el trabajo, por ser esa guía y brújula para hacernos de un camino, de un nombre y un legado.Papá, en mis recuerdos siempre estarán las tardes de películas viendo El Rey León; tú manejando en carretera, llevándonos de vacaciones; los cuentos que nos contabas al dormir; los domingos yendo a comer a nuestros restaurantes favoritos; las noches de juegos de mesa; y tus bromas, que nos hacían “sufrir” y reír al mismo tiempo. Tu apoyo incondicional al convertirme en mamá y tu amor hacia tu primera nieta también ocupan un lugar muy especial en mi corazón.Contigo siempre sabíamos que iba a ser un “sí”, y convencerte de hacer algo no era una tarea difícil. Siempre has sido así: un alma ligera, bondadosa y agradecida.Siempre estaré orgullosa de tu trayectoria, de tus cicatrices, de tus fracasos y de tus éxitos.Gracias por la confianza, la educación y los valores que has sembrado en mí; por tu ejemplo de padre, amigo, hermano y hombre; y por enseñarme a caminar y transitar la vida.A tu lado todo ha sido más sencillo; sin embargo, las herramientas que nos has dado serán siempre nuestra fortaleza para continuar.Porque al final, cuando la vida avanza y los años pasan para todos, entiendes que uno de los mayores privilegios es seguir teniendo la oportunidad de tomar tu mano, escuchar tus consejos, que tu escuches los míos y agradecerte, una vez más, por haber estado ahí desde el principio y para siempre.

Feliz Día del Padre.

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