El periódico, tu café y un cigarro. Con la luz del sol iluminando la cocina, serena, como si nada te inquietara, como si los problemas no te robaran la paz ni la capacidad de disfrutar el momento.
Tu jardín es verde, lleno de vida, con los geranios de color rosa que te recuerdan a mi abuela y, quizás, cuando los ves, la sientes más presente. Nunca has dicho que la extrañas, y yo siento que el día que tú no estés, no habrá momento en que no me haga falta tu presencia física; pero bueno, hoy no se trata de eso, sino de tu vida.
Hoy, 12 de abril, cumples 66 años y creo que los has vivido de una manera muy auténtica y a tu forma, entregada a ti y a los demás. Nunca te he visto quejarte de lo que elegiste, lo que te tocó o lo que no pudiste cambiar. ¿Cómo le haces para aceptar las pérdidas o los cambios? ¿En qué momento de la vida se encuentra la madurez y sabiduría que tú tienes? Yo siento que, entre más crezco, todo se pone más difícil y confuso, pero créeme que has sembrado en mí tanta fortaleza y sabiduría que me siento con la capacidad de resolver lo que venga, como lo he visto en ti.
Tu ejemplo como buen ser humano, mamá, abuela, esposa y amiga es indiscutible; cada uno de tus roles los desempeñas de una manera consciente, entregada y, sobre todo, sin que te importe lo que digan los demás. Tienes muy claros tus valores; tu voz no tiembla al tomar decisiones y, como dicen, eres “todo terreno.”
Qué orgullo me da cuando la gente me habla de ti; siempre son palabras positivas y resaltan las cualidades que yo conozco de ti. Eso demuestra que con todos eres igual de transparente y genuina.
Sé tú receta para vivir una vida grata, sencilla, sin complicaciones y plena: no dejarte nunca en segundo lugar. A pesar de que siempre estás para nosotros, tú siempre tienes hobbies que alimentan tu inteligencia y tu alma; sé que tu refugio son los libros, el ejercicio, las plantas, tus amistades y tu curiosidad por seguir aprendiendo y ejercitando la mente.
Qué increíble que te sigas asombrando por los atardeceres, por las callecitas del centro y por lo grande que es la palmera de la casa.
Siempre tienes algo que hacer y algo que crear; nunca puedes estar quieta y, sin duda, creo que ese es el elixir de la juventud: tu alma y tu espíritu son jóvenes, llenos de vida y con el entusiasmo de seguir probando cosas nuevas.
Hoy celebro tu vida, tus 66 años, y me da mucha felicidad poder hacerlo por este medio, demostrando que la plenitud de la vida es poder seguir asombrándote de lo cotidiano, de amar la vida que construyes, de gozar al cocinar para los otros, de escuchar a los demás y regalar palabras sabias a quienes necesitan un buen consejo.
Feliz cumpleaños, gracias por ser tú siempre.
Con todo mi amor, Mariana.
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