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/ 20 marzo 2026

MORRAS DISRUPTIVAS, CUESTIONAN CREENCIAS PARA SANAR

Tres profesionales de la salud crean espacios para hablar del cuerpo, las emociones y el placer, y construir comunidad entre mujeres.

LOCACIÓN: LIBRERÍA DEL FONDO CARLOS MONSIVÁIS

En un momento en el que cada vez más mujeres buscan espacios para hablar del cuerpo, las emociones y la autonomía, surge Morras Disruptivas, un proyecto impulsado por tres profesionales de la salud: Diana Elena Farías Name, nutrióloga; Ana Lucía Rodríguez Contreras, sexóloga, y Abril Segura Martínez, psicóloga, quienes decidieron unir sus experiencias para abrir conversaciones que muchas veces se evitan.

A través de talleres y encuentros, el colectivo promueve el cuestionamiento de creencias sobre el cuerpo, la comida, el placer y las relaciones. Su apuesta es generar comunidad y propiciar diálogos honestos entre mujeres que buscan entenderse mejor a sí mismas y a las narrativas que han marcado su forma de vivir.

$!Desde la nutrición, la sexología y la psicología impulsan conversaciones que invitan a cuestionar creencias.

¿Cómo surgió Morras Disruptivas y qué necesidad sienten que vino a cubrir para ustedes o su comunidad?

Morras es la extensión del taller “Redescubriéndome, un viaje de amor y plenitud con mi cuerpo” que hicimos para el 8M del año pasado. Éramos tres profesionales de la salud que, además de formarnos en diferentes áreas, hemos atravesado procesos propios. En aquel momento trabajábamos de manera paralela y surgió la idea de trabajar de manera colaborativa con el deseo de que más mujeres podamos parar la guerra con nosotras mismas.

¿Qué significa para el colectivo la palabra “disruptiva” y cómo se traduce eso en sus actividades y talleres?

Para Diana, es ir en contra de lo establecido y es la oportunidad de romper con creencias que nos limitan. Para Lucía, significa cuestionar temas que siempre fueron tabú y atrevernos a tener conversaciones incómodas, pero necesarias, para redescubrirnos. Y para Abril, significa cuestionar las narrativas que hemos escuchado y elegir de manera consciente hacia dónde queremos llevar nuestra vida.

$!A través de talleres y encuentros, buscan construir comunidad entre mujeres.

¿Cómo sus distintas carreras profesionales y áreas de experiencia han nutrido al proyecto?

Desde las tres áreas se invita a cuestionar y reflexionar. Y en lo particular, Diana, desde la nutrición no pesocentrista, cuestiona la cultura de la dieta y los estándares de belleza impuestos, para acompañar procesos de relación con la comida y neutralidad corporal. Lucía, desde la sexología, acompaña procesos a través del autoconocimiento, con el fin de reapropiarse de su deseo, placer y autonomía estableciendo nuevas formas de relacionarse consigo mismas. Por último, Abril, como psicóloga clínica, psicoeduca para integrar la experiencia, emociones, pensamientos, etc. que surgen a partir de las historias de aprendizaje personales y lo compartido en los espacios.

¿Cómo ha evolucionado el enfoque del grupo desde su creación hasta ahora?

El enfoque ha evolucionado a partir de la precisión con la que abordamos temas, ya no es un taller de 20 asistentes, tenemos más claro qué temas deseamos abordar, cómo podemos crear comunidad y cómo nos ha atravesado en diferentes áreas y momentos de nuestras vidas.

$!Diana Elena promueve una relación más consciente con la comida y cuestiona los estándares de belleza impuestos.

¿Qué retos han enfrentado al tratar temas como el cuerpo, las emociones y el placer en un contexto social que a veces los evade o estigmatiza?

Primer reto: Muchas veces conceptos como feminismo o patriarcado se presentan de forma muy polarizada. Esto genera confusión y desinformación, dificulta el diálogo y reduce la posibilidad de construir acuerdos. Cuando las ideas se simplifican en extremos, también se limita la diversidad de formas en que las personas pueden vivir su bienestar.

Segundo reto: Hablar de estos temas suele implicar miedo a ser juzgadas. Existe la sensación de que cualquier opinión puede ser malinterpretada o criticada, lo que hace que muchas mujeres prefieran guardar silencio en lugar de participar en la conversación.

Tercer reto: A las mujeres que se posicionan en estos temas se les exige una coherencia casi perfecta. Sus errores son observados con poca tolerancia, mientras que otros discursos se aceptan fácilmente solo porque son populares, aunque no estén respaldados por evidencia. En algunos espacios, incluso se validan o celebran discursos y conductas violentas sin cuestionarlos.

¿Cómo describirían la relación entre sus experiencias personales y la forma en que construyen comunidad dentro del colectivo?

Hemos buscado crear comunidad y una red de soporte que no solo se sostiene en las teorías de los libros, sino además en la experiencia que tenemos todos los días dentro de nuestra consulta. Hablar de alimentos, emociones, cuerpo y placer son temas que acompañamos y vivimos a diario. Requieren una estructura sólida que ofrezca seguridad, empatía y mucha compasión para hacer frente a un sistema que constantemente nos dice cómo vernos, cómo comer y cómo vivir.

$!Abril trabaja desde la psicología clínica para comprender emociones y resignificar experiencias personales.

En el trabajo con otras mujeres, ¿qué aprendizajes han surgido que quizá no esperaban al inicio de este proyecto?

Que, a pesar de que son temas que a la mayoría nos atraviesan, es urgente y muy necesario crear más espacios para sí poder hablar, nombrar lo que nos duele y acompañarlo.

Hemos aprendido también lo verdadera que es la frase: “juntas somos más fuertes”, al observar de primera mano el impacto y la transformación que se puede generar al unirnos desde la empatía y la sororidad. Y saber que lo que te duele y te incomoda también lo viven más mujeres, y resulta profundamente validante.

¿Qué impacto creen que puede tener su trabajo más allá de sus redes y talleres, por ejemplo en debates más amplios sobre género y feminismo en México?

Creemos que el impacto no está solo en el volumen de personas que nos escuchan, sino en la calidad de las conversaciones que ayudamos a abrir.

Si logramos que una mujer cuestione un mandato de género, identifique una creencia que la limita o tome una decisión más alineada con sus valores, eso ya tiene un efecto multiplicador. Las transformaciones individuales se trasladan a la familia, a la pareja, al trabajo y a la forma en que se participa en lo público.

En un contexto como el mexicano, donde los debates sobre género y feminismo suelen polarizarse, nuestra apuesta es distinta. Buscamos promover pensamiento crítico para que el diálogo sea posible.

Nuestra propuesta es generar más claridad para que, tanto en debates amplios como individuales, se logre un impacto real en la sociedad.

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$!Lucía acompaña procesos de autoconocimiento para reconectar con el deseo, el placer y la autonomía.

Tres voces contra el silencio

Si Morras Disruptivas fuera una película, ¿cuál sería?

Mujercitas

Si su energía colectiva fuera una artista musical, ¿quién sería?

Pink

¿Qué canción creen que debería sonar de fondo en todos sus talleres para elevar el ánimo instantáneamente?

Unwritten

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