Reconocida por el Tecnológico de Monterrey Campus Saltillo como EXATEC destacada, Zaraí Salvador convierte el servicio social en vocación, liderazgo ético y motor de transformación.
Hay momentos que no hacen ruido, pero cambian el rumbo completo de una vida. Para Zaraí Salvador Matar Rentería, uno de esos instantes ocurrió a los 18 años, cuando participó en Brigadas Comunitarias durante su servicio social en el Tecnológico de Monterrey.
“Pude confrontar mi privilegio y decidí dedicarme a esto”, recuerda. No fue una revelación repentina ni un gesto heroico. Fue algo más profundo: una conciencia que se abrió frente a otras realidades. “La satisfacción que me dio trabajar con la comunidad me hizo demasiado feliz”.
Hoy, esa joven que viajaba con el Grupo Folclórico Alianza representando a México en Europa, que contrastaba culturas y que se preguntaba qué significaba realmente pertenecer a un país, ha sido reconocida con el Premio al Mérito EXATEC 2026 como exalumna destacada. Pero para ella, el reconocimiento no es un punto de llegada, sino una plataforma para amplificar un mensaje.
“Es una oportunidad muy valiosa de que los jóvenes descubran que pueden dedicarse a servir a las demás personas como profesión”, afirma. Y en esa frase se condensa su convicción: el servicio no es un acto accesorio sino ante todo un camino profesional legítimo, técnico, exigente y profundamente transformador.
El servicio social marcó el inicio de su vocación profesional.Foto: Luis Meléndez
El liderazgo que se merece
Zaraí estudió Comercio Internacional y más tarde cursó una maestría en Administración y Desarrollo Sustentable en París. Incluso exploró el Derecho. Su formación académica es sólida, pero su concepto de liderazgo no se sostiene únicamente en credenciales.
“Una persona líder debe definirse por su alta calidad ética”, dice con firmeza. Recuerda dos conceptos del derecho romano: auctoritas y potestas. La primera —explica— era el liderazgo que se otorgaba por mérito, por coherencia, por ejemplo.
“El liderazgo tiene que estar acompañado de coherencia entre lo que dices y lo que haces”. Para ella, no basta con ocupar una posición; hay que trabajar en uno mismo constantemente. “Una persona líder forzosamente tiene que estar buscando su mejor versión y ayudar a otros a alcanzar la suya”.
Habla también de colaboración. Repite la palabra como quien marca una brújula con una clara dirección. “Mis proyectos siempre son en colaboración. Siempre hay un ganar-ganar”. En tiempos de transformaciones aceleradas, cree en un liderazgo que construye redes, que reconoce talentos ajenos, que sabe decir: yo sé hacer esto, tú sabes hacer aquello.
Quizá esa visión tiene que ver con su propia naturaleza. “Soy una persona que se arriesga, se cae, se sacude y se levanta otra vez”. La resiliencia no es un discurso en su caso, es práctica cotidiana.
Lidera proyectos sociales con enfoque técnico y colaborativo.Foto: Luis Meléndez
Redefinir el éxito
En el trayecto profesional, sin embargo, hubo un desafío que transformó todo: la maternidad.
“Creo que uno va redefiniendo qué es el éxito”, reflexiona. Durante años, el éxito pudo haber estado asociado a logros, proyectos implementados, resultados medibles. Pero la llegada de sus hijos cambió la ecuación. “El éxito también implica presencia activa y de calidad en la vida de nuestros hijos”.
Habla de maternidad sin romantizarla, pero tampoco desde el sacrificio. La describe como descubrimiento. “Ha sido lo más sabroso que me ha pasado”. En ese proceso encontró nuevos potenciales, nuevas motivaciones. Una gran inspiración, dice, que no compite con su vocación profesional, sino que la fortalece.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, su testimonio adquiere un peso particular. Porque no habla desde la teoría, sino desde la experiencia vivida: “Sí es posible ser mujer, ser mamá —si así lo deseas— y tener éxito. Siempre que estés buscando el cómo, se puede”.
La maternidad redefinió su concepto de éxito y propósito.Foto: Luis Meléndez
La técnica del servicio
Hay una idea que le interesa subrayar: el trabajo social no es improvisación. “Es erróneo pensar que cualquiera puede hacerlo”, advierte. Detrás de cada proyecto hay metodologías, indicadores, retorno social de inversión, estrategias que traducen necesidades reales en programas sostenibles.
“Es bastante técnico”, enfatiza. Y, sin embargo, no pierde de vista la dimensión humana. “Generalmente, cuando trabajas conmigo, yo te voy a ayudar primero”. Ha sembrado muchas semillas, dice. Algunas germinan de inmediato; otras tardan años. Algunas nunca lo hacen. Pero la satisfacción de haber ayudado ya es suficiente. Soy una persona que siempre está trabajando en mí misma”, añade. Esa búsqueda constante es, quizás, el hilo conductor de su historia: aprendizaje continuo, autocrítica, apertura a la retroalimentación.
Un mensaje para las que vienen
Cuando se le pregunta qué diría a las niñas que sueñan con liderar proyectos, su respuesta no es ostentosa, sino íntima: “Que sigan su intuición, su corazón”. Cree en esa luz interior que, cuando se cultiva, encuentra aliados en el camino. “Siempre va a haber un ángel que te ayude”, afirma con seguridad.
También insiste en la necesidad de crear espacios donde las nuevas generaciones puedan encontrarse con realidades distintas a las propias. “Para poder reconocernos en el otro”, dice. Y aunque sonríe al admitir que puede sonar “muy hippie”, sostiene con convicción que estamos interconectados.
Su reconocimiento como EXATEC distinguida no es solo un premio personal. Es la confirmación de que el liderazgo ético, colaborativo y orientado al servicio tiene lugar en el presente y en el futuro.
Zaraí Salvador no habla de cambiar el mundo con estridencia. Habla de coherencia. De vocación descubierta. De éxito redefinido. De ayudar sin esperar nada a cambio. Y en esa forma serena, pero firme, de entender el liderazgo, hay una propuesta poderosa para nuestro tiempo.
Invita a las nuevas generaciones a seguir su intuición y vocación.Foto: Luis Meléndez
Bitácora interior
¿Qué libro debería leer toda persona líder?
What Money Can’t Buy: The Moral Limits of Markets de Michael J. Sandel.
Cuando necesitas inspiración urgente antes de una decisión importante, ¿recurres a café, música o una caminata estratégica? A yoga.
Si tu trayectoria profesional tuviera un lema, ¿qué diría?
Sé el cambio que quieres ver en el mundo o It’s not how big you grow, it’s how you grow big.
No es qué tan grande creces, sino cómo creces grande. Esa frase me gusta muchísimo porque define cómo está este sector, si podríamos decirlo, como muy específico en el que yo me desempeño, que es el de empresas con propósito.