Ocho bomberos comparten su vocación y vivencias, recordándonos que su labor va más allá de apagar incendios: es entrega y humanidad.
Dice la letra de la canción de Alberto Cortez: “Bombero, bombero, yo quiero ser bombero, bombero, bombero, porque es mi voluntad, bombero, bombero, yo quiero ser bombero, que nadie se meta con mi identidad”. Y tiene razón, porque ser bombero es mucho más que una profesión, es un acto de entrega absoluta, de responder al llamado del peligro para proteger vidas, bienes y sueños. Esta institución, forjada en el valor y la solidaridad, representa la confianza de una comunidad que sabe que, cuando suena la sirena, hay héroes dispuestos a darlo todo sin esperar nada a cambio.
En cada incendio, rescate o auxilio, los bomberos ponen a prueba no solo su fuerza y entrenamiento, sino también su humanidad. Conocen de cerca el dolor y la pérdida, pero también la gratitud de quienes, gracias a su labor, pueden volver a abrazar a sus seres queridos o a recuperar la esperanza. Son ejemplo vivo de trabajo en equipo, disciplina y compromiso, virtudes que trascienden cualquier uniforme.
Ocho integrantes de esta noble corporación compartieron un vistazo a su experiencia y vocación. Sus palabras, sencillas pero profundas, nos recuerdan que detrás de cada casco hay una historia, detrás de cada manguera hay un propósito y detrás de cada acto de servicio hay un corazón dispuesto a servir. 360 conversó con ellos con motivo del Día del Bombero, que se conmemora el próximo 22 de agosto, y de este modo se hace extensivo el reconocimiento a su trabajo.
Con 11 años de servicio, Tania destaca la importancia de atender con respeto.Foto: Luis Meléndez
Tania Martínez Ávila
Edad: 42 años
Tiempo de servicio: 11 años
¿Cuál consideras que es el mayor aporte que hace un bombero a su comunidad, más allá de apagar incendios?
La forma de dirigirse hacia las personas, para que queden satisfechas con los servicios.
Para Carla, salvar vidas enseña a valorar cada momento con mayor intensidad. Foto: Luis Meléndez
Carla Noemí Flores Barbosa
Edad: 32 años
Tiempo de servicio: 11 años
¿Cómo cambia la percepción de la vida después de haber salvado a alguien en una situación de riesgo?
Ves la vida más valiosa, porque la ayuda te permite valorar más cada momento.
Blanca resalta que la empatía es la lección más valiosa de su labor.Foto: Luis Meléndez
Blanca Alicia Ibarra Padilla
Edad: 58 años
Tiempo de servicio: 29 años, cinco de ellos de voluntaria
¿Qué enseñanza te ha dejado tu labor como bombera que quisieras transmitir a las nuevas generaciones?
La enseñanza principal es ser más empáticos con las circunstancias que están pasando las personas que apoyamos: si están en una desgracia, de pérdida familiar o de bienes. La enseñanza más importante es la empatía, de saber de sus pérdidas y reconocerlas.
Domingo promueve la prevención desde el preescolar hasta la universidad.Foto: Luis Meléndez
Teniente Domingo Samuel Estrada Martínez
Edad: 53 años
Tiempo de servicio: 33 años, más cinco de voluntario
En su experiencia, ¿cómo impacta el trabajo del cuerpo de bomberos en la seguridad y confianza de la sociedad?
Es un área muy necesaria para la ciudadanía, porque impartimos información sobre la prevención, antes de actuar o de acudir a algún llamado, desde la edad de kínder hasta a universidades, y al público en general.
Impacta bastante, disminuye mucho los servicios. La gente tiene mucho más cuidado en sus casas, en su trabajo. Todo eso lo manejamos de kínder para arriba.
José Exequio impulsa planes de contingencia en cada hogar para mayor seguridad. Foto: Luis Meléndez
Teniente José Exequio de la Rosa Acosta
Edad: 53 años
Tiempo de servicio: 28 años de planta, cinco como eventual y cuatro como voluntario
¿Qué tan importante es la prevención en tu labor diaria y cómo pueden los ciudadanos contribuir a ella?
Debe ser uno de los principales criterios que debe tener la sociedad, es decir, tener un plan de contingencia dentro de la vivienda. Llámese para en caso de un incendio, en caso de una lesión o en caso de un atragantamiento.
El plan de contingencia muchas veces se maneja para la industria, para el comercio, pero deberíamos tenerlo en el hogar. En caso de que haya alguna, nuestro plan de contingencia se activa cerrando tanques de gas, bajando la luz, saliendo de la vivienda y permitiendo que las unidades de emergencia hagan su trabajo.
Narciso recuerda el rescate de una joven, un momento que marcó su vida y la de ella.Foto: Luis Meléndez
Narciso Peña Sánchez
Edad: 46 años
Tiempo de servicio: 24 años, un año de voluntario y un año de supernumerario
¿Podría compartir un momento en que sintió que su trabajo marcó una diferencia real en la vida de alguien?
Sí, cuando salvamos a una chica suicida en la Clínica 2 del Seguro Social. Ese fue un servicio muy, muy duro, muy difícil, muy complicado, muy estresante. Yo creo que sí impactó radicalmente, porque la pudimos rescatar, ella estaba en un balcón de la Clínica 2.
Ese fue un servicio que le marcó la vida a ella y a mí, definitivamente, porque no es como los otros a los que estamos acostumbrados a ir, donde uno tiene de cierta manera el control de la situación, puede predecir cuánto dura el incendio, qué necesita para extinguirlo, los apoyos, el agua y las estrategias. Porque no sabía si la chica iba a tomar la decisión de arrojarse, en qué momento y cómo. Fue algo muy complicado. Fue difícil. Incluso, difícil de digerir.
José Juan subraya la dedicación y preparación constante que exige su labor.Foto: Luis Meléndez
Capitán José Juan Meza Ramírez
Edad: 51 años
Tiempo de servicio: 28 años
¿Qué desafíos enfrenta como bombero que la sociedad muchas veces no ve, ni valora?
Uno es entrar en el combate de incendios, que desgraciadamente mucha gente en la actualidad no valora nuestro trabajo. En algunas ocasiones, también recibimos ofensas por parte de la ciudadanía, de los vecinos.
Pero realmente no saben lo que nosotros vivimos dentro de un incendio, dentro de la estación, que es la capacitación que llevamos también día con día, en la retroalimentación que nosotros tenemos y, sobre todo, toda la preparación profesional que tenemos hasta este momento y que nunca vamos a terminar de tener.
Dalia mantiene su vocación gracias a su padre y al apoyo de sus compañeros.Foto: Luis Meléndez
Dalia Fernanda Rosas Fuentes
Edad: 30 años
Tiempo de servicio: siete años
¿Cómo se mantiene la vocación y el compromiso en una profesión tan demandante y riesgosa?
Hablando un poquito de la salud mental, es decir, si estamos bien mental y físicamente -van de la mano-, es como podemos mantener a flote todo el rendimiento que tenemos. También es parte del apoyo que uno siente también con los compañeros de guardia, porque a veces cargamos con problemas personales o externos y eso nos impide realizar el trabajo al 100 por ciento. Pero mientras esos elementos confluyan, todo sale a flote.
Para mantener la vocación, mi inspiración siempre ha sido mi papá. Mi papá es bombero, ahorita está en Protección Civil, pero sigue siendo, y creo que tengo la vocación siempre, desde chiquita.
Es algo que se me dio desde muy pequeña, por ver a mi papá cómo ayudaba a las personas. Para mí, es como sentir que yo puedo hacer algo, puedo ayudar a la gente. Eso es lo que mantiene mi vocación al 100 por ciento, constante.
Valor, entrega y prevención: los pilares de la labor de los bomberos locales. Foto: Luis Meléndez