MATERNIDAD CONSCIENTE

Maternidad consciente.

Ser mamá es una profesión de tiempo completo; los horarios no existen y las materias las pasamos junto a las experiencias. Hoy en día, hay muchos manuales e información: nos guían y nos dan herramientas para educar y cuidar mejor a nuestros hijos. El estar informados de los métodos de crianza, de alimentación y de educación nos ayudará a saber qué camino tomar y cómo actuar con ellos, pues cada etapa requiere estar presentes.

Ser mamá es una responsabilidad muy grande, quizás la más grande de todas. Traer una vida al mundo, darle el material necesario para vivir y hacerle una persona de bien requiere de mucho esfuerzo, sacrificio, determinación, paciencia, estabilidad, amor y mucho más.

Hoy en día, se necesita visualizar la maternidad tal cuál es, con sus bajas y altas, hablar abiertamente de los retos que conlleva, dejar de romantizarla y hacer conciencia de que debemos prepararnos para vivirla.

El saber que la calidad de vida de una persona adulta depende del amor, la entrega, los límites, la educación, los hábitos y las palabras que de niño recibió por parte de su mamá es realmente importante. Somos la pieza clave para construir o deconstruir.

La maternidad es un viaje infinito, donde el equipaje es pesado, la ruta es compleja, los retornos nunca están habilitados y el destino es un misterio; sin embargo, el camino también está lleno de hermosos paisajes, grandes lecciones, buena música, increíbles anécdotas e infinito amor.

Un hijo te cambia la vida, te abre la mente, te expande el corazón, te hace ser más consciente. Te hace ver la vida de muchas formas y a través de otros ojos.

Hoy, después de errores y lágrimas, de descubrirme como mamá y darme cuenta de distintas situaciones, creo que tenemos que aprender a balancear nuestra vida, a dividir nuestro tiempo y priorizar aquello que deseamos. Entender que los hijos no nos pertenecen, son seres independientes y no nos deben nada. El viaje se sentirá mucho más ligero, porque la decisión de emprender esta aventura debe ser tomada desde la razón y, un poquito, el corazón.

Para mí, el mejor regalo que me ha dado la vida -además de mi hija y mi familia- es la capacidad de criar y formar a otro ser humano completamente distinto a mí, y saber que algún día sus alas serán solo suyas y volará en cualquier dirección.

Admiro mi capacidad, y la de todas las mamás, de resiliencia, fe y valor para hacer lo mejor con esta gran experiencia y seguir aprendiendo cada día para realizar con tanto empeño las actividades correspondientes a este rol.

¡Felicidades, mamás! Nos merecemos el aplauso, la admiración y el agradecimiento propio.

¡Gracias, mamá, por tu amor incondicional y por acompañarme en estos 12 años que llevo siendo mamá!

Mariana Cabello

Mujer apasionada por encontrar un propósito en la vida. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Enamorada de las letras y del sentimiento que provoca el transmitir ideas, expresiones y conocimientos.