Enero aprieta ya en el calendario. Y como siempre, los mexicanos al dilapidar todos los ingresos en diciembre, a enero se le ha bautizado como la famosa “Cuesta de enero.” En mi caso, no es una subida a cuesta escarpada, sino la subida al mismísimo Monte Everest. Puf. Las finanzas aprietan, los recibos por pagar se apilan en nuestro secreter donde escribimos cartas románticas y donde llevamos las cuentas y finanzas personales.
¿Dormir bien y a sus horas? Imposible con tantos pendientes de inicio de año. Bueno y de hecho, desde la llegada del maldito bicho chino y las secuelas de la pandemia de Covid, ya pocos humanos duermen a sus horas y a sus anchas, como antes, como siempre. Todo se ha modificado. Nuestros patrones y hábitos de salud han sufrido cambios tal vez irreparables. Uno de ellos, ya pocos humanos duermen bien. ¿Qué hacer?
Cada quien tendrá sus remedios, sus movimientos y ritmos para conciliar un sueño reparador, pero ¿cuándo éste se resiste a llegar, qué hacer? En lo personal usted lo sabe, padezco insomnio desde muy joven. Estoy acostumbrado a lidiar con el muy maldito desde siempre. Creo lo tengo controlado por lo cual, no tomo pastilla alguna y jamás quiero estar atado a ellas.
¿Cuál es su remedio para conciliar su sueño estimado lector? Releyendo la estupenda novela corta de Gabriel García Márquez, “Memoria de mis putas tristes”, la niña-mujer a la cual el nonagenario periodista contempla todas las noches mientras ella duerme bañada en sudor, por lo general (siempre) la madrota del burdel, Rosa Cabarcas, le hace beber pócimas, té o bebedizos donde la base es una yerba: la valeriana. Por lo cual, la niña se la pasa eternamente dormida y es casi imposible despertarla.
Van algunos fragmentos de la novela: “... le dieron a la niña un bebedizo de bromuro con valeriana y ahora estaba dormida.” “Delgadina, alma mía, le supliqué ansioso. Delgadina. Ella lanzó un gemido lúgubre, escapó de mis muslos, me dio la espalda y se enroscó como un caracol en su concha. La pócima de valeriana debió de ser eficaz para mí como para ella, porque nada pasó, ni a ella ni a nadie.”
En un espléndido libro español, “Historia del Islam” de la autoría de un filósofo francés, Ernest Yassine Bendriss, se lee el siguiente consejo: “El Profeta (¡sobre él sea la paz!) Dijo: ‘El origen de toda dolencia es la indigestión y la base de todo remedio es la dieta.’ También se ha dicho: come poco y dormirás bien. Y los doctores afirman que el exceso o el defecto son enemigos de la naturaleza.”
Comer poco y temprano, no beber dosis harteras de Coca-Cola y menos tazas de café expreso por la tarde, todo contribuye a conciliar un rápido sueño. Esta niña/mujer del famoso texto de García Márquez, amén de beber todo el tiempo té de valeriana, la bañaban con palo de sándalo y su boca olía a regaliz...
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