Agradezco los generosos comentarios que he recibido por parte de usted lector, con motivo de los textos aquí publicados. Aquí y hoy está el fin e inicio de año y es necesario y obligado dos cosas: música y gastronomía. Claro, sin faltar un átomo cohesionador: la bebida. La buena bebida y por lo general, es alcohol. Por algo George Best pasó a la eternidad por el siguiente aforismo: “En el año ’69 dejé el alcohol y las mujeres, fueron los peores veinte minutos de mi vida”.
La gastronomía, la buena charla, los tragos y la música van de la mano en la vida cotidiana. Caminan juntos. La sabiduría popular va tres pasos adelante de las proclamas del gobierno y de sus iniciativas de leyes que se estancan en las cámaras de diputados y senadores. Todo amparado en un vago “mejores leyes para vivir.”
Desde los primeros años del siglo XIX, México intentaba despertar ante la perspectiva de nuevas posibilidades. Por ese entonces, la música se diseminaba vía el corrido por los caminos y veredas de la nación. Entre el salto y el saltillo, entre la gula y la crítica, el pueblo incluía en sus coplas y romances, versos que tenían que ver con la comida y la vida cotidiana. Lea el lector lo siguiente: “De clemole o caldo en tornachile/ todos los días de guerra,/ prefiero el mole de olla sin vacile/ aunque por ello de picor me muera./ Pero al virrey, chaqueta, ve y dile que morirá en vulgar salmuera...” (El subrayado “chaqueta” es mío, son cursivas).
El pueblo mexicano ya tenía claro y había determinado su separación del yugo español. En otra copla popular con destinatario a la Virgen de Guadalupe, se cantaba y contaba: “Viva la Guadalupana,/ viva por el mundo entero/ y a todos esos chaquetas,/ cuero, cuero, cuero./ Rorrito, rorrito,/ rorrito y andar/ que refuerzo de España/ no lo han de mamar.” (El subrayado “chaquetas” en cursivas es mío). La guerra de Independencia bramaba por todo el territorio nacional y los insurgentes coreaban estas coplillas contra los gachupines, advirtiéndoles de su ya inminente final.
Los “chaquetas” era entonces un grupo realista pre y pos independentista, contrario a los intereses de los insurgentes. Por la posición desleal de este grupo, hasta la fecha a los traidores se les dice “chaqueteros.” Y “chaqueteros” son por lo general los diputados, los cuales con su voto van en contra de los pobres habitantes que somos legión en este México nuestro. A los políticos se les acusa de traidores, deshonestos, mentirosos, es decir, “chaqueteros.” No pocas veces decimos coloquialmente, venden a la patria por comida, por un “plato de lentejas” y si hablamos de este alimento, del cual yo soy fanático, se lo conté hace poco, hablamos de su estirpe bíblica y harto protagónica históricamente.
Usted coma y beba siempre. Disfrute hoy. ¿Hay comida y bebida en la eternidad? Mejor hoy a mañana. Nadie es eterno.