Life Style
/ 30 abril 2026

CELEBRA LA MATERNIDAD A TU MANERA

Además de exponer qué sostiene a la maternidad, en este texto hablo sobre qué regalos considero necesarios para este día especial

Cuando mi mamá vivía y nos ayudaba a mis hermanos y a mí a resolver situaciones difíciles, de esas que parecen no tener salida. Ya encontrada la solución le agradecíamos y siempre remataba con una frase que hoy entiendo mejor: “¿a poco crees que las flores del 10 de mayo son gratis?”. Y no hacía referencia al costo. Lo decía por la experiencia acumulada con los años, en todo lo vivido, es decir por todo lo que no se ve: el tiempo, la paciencia, la manera en que una madre se queda incluso cuando todo parece cuesta arriba.

Ahora que soy mamá, sé que cualquier gesto tiene peso y valor. No por lo que cuesta, sino por lo que representa. Hay años en que este día se vive con celebraciones y alegría plena; otros se atraviesan con tristeza y nostalgia, con un hueco en el corazón. Depende de la historia que cada una carga, de las ausencias, de los procesos y de lo que aún está en construcción.

También hay algo que conviene decir sin rodeos: la maternidad es una decisión. No es sencilla, pero poder elegir cuándo, y si quieres hacerlo, cambia todo. Yo fui mamá a los 34, después de haber vivido a mi ritmo, de haberme dado tiempo para descubrir cómo sería el rol, aunque valga destacar que en el día a día todo cambia y está lleno de imprevistos. En 2026 estoy por cumplir casi 13 años en este camino y sigo aprendiendo.

“¿A poco crees que las flores del 10 de mayo son gratis?”

Si me preguntan qué quiero de regalo, lo tengo claro: abrazos largos, de esos que sostienen y acomodan por dentro. Un fin de semana con amigas para desconectar y volver con otra energía, una absolutamente renovada. Una tarde sin pendientes para leer, con un té caliente y tiempo de sobra, sin interrupciones. Y sí, una cena en casa: una pasta con mariscos hecha por mi marido, para sentarnos juntos y brindar por lo que somos, con todo y nuestras contradicciones, nuestras prisas y nuestros intentos.

Porque también de eso se trata, de reconocer que la maternidad no es perfecta, que se construye en lo cotidiano, en los días buenos y en los que cuestan más. En aprender a soltar la exigencia y quedarte con lo que sí está.

Hace un par de años que mi mamá ya no está. Y elijo recordarla en movimiento: feliz, con música de fondo, cocinando, cercana, disfrutando lo que hacía. Ese recuerdo me alcanza.

Este día no exige una sola emoción. Puede ser celebración, nostalgia o ambas cosas al mismo tiempo. Permítete sentir lo que llegue, sin culpa.

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