Lenta, muy lentamente, como se hace la luz dentro del ojo, se ha ido tejiendo una saga de textos sobre las plantas para cocinar, oler y comer. Pero también, se han ido agregando letras a un tema peliagudo: ser vegetariano. Junto con pegado, pues. Hartos lectores se han comunicado para comentarme de las dos posiciones: es bueno y sano ser vegetariano; ser vegetariano de tiempo completo te lleva a la tumba más rápido a ser carnívoro.
Respeto ambas tablas. En un viejo libro el cual voy encontrando en mi biblioteca revuelta, di con el siguiente texto el cual no recordaba: “Cocina internacional. Hierbas y especias.” La autora es María A. de Carbia, para editorial “Época”, libro editado en 1975. Del mar de recetas las cuales publica la autora, las cuales todas se antojan pero es imposible de realizarlas (al menos para mí), hay varias donde se utiliza como base el laurel.
Laurel (Laurus Nóbiles). Una de ellas es “Pechuga de pato en escabeche y al laurel.” Imposible transcribirle la receta completa aquí (es como escribir una operación matemática, puf), pero no deja de ser interesante eso, todas sus recetas tienen como base hierbas de olor, como el mismo nombre del libro lo anuncia. Por lo demás, comer pato sólo lo he logrado en la Ciudad de México y Guadalajara.
¿Aquí? Ni pensarlo. Es algo exótico para el paladar norteño el cual sólo prefiere carne ruda. No estoy seguro, pero solo y como siempre, “Don Artemio” del chef de sabor huracanado, Juan Ramón Cárdenas, ofrece los fines de semana en sus almuerzos (brunch) unos chilaquiles de miedo aderezados con carne de pato. Un manjar.
Laurel, un pedazo de gloria. De hecho, es el mensajero de la victoria y de las buenas noticias. Esta planta siempre nos hará referencia a las culturas griega y romana. Era la planta sagrada para Apolo y su templo siempre estaba situado en medio de un gran bosque de laureles. Si usted revisa la icnografía de dioses griegos y/o romanos, Apolo, Baco y Esculapio están representados con una corona de laurel. Están coronados con laurel.
Una copla de un poeta ibérico dice:
“Entre los árboles todos
Se señorea el laurel;
Entre las mujeres Ana,
Entre flores el clavel.”
Mi reino por comer pato al laurel. Jacobo I de Inglaterra en el siglo 17, mandó acuñar una moneda y puso una imagen, ¿sabe usted cómo se llamó? “Laurel.”
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