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/ 22 marzo 2026

¿DÓNDE ESTÁ LA FELICIDAD?

La felicidad no es un momento perfecto, sino una suma de pequeños instantes que aprendemos a reconocer y crear cada día.

Escribir en este periódico me da felicidad; cuando me hacen un comentario sobre esta columna, también. Y conectar contigo a través de las palabras, aún más.

El 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad y quise compartir aquí aquello que me hace feliz, con el propósito de alentarte a hacer también tu propia lista y recordar que la felicidad no es un destino, sino un camino; que no llega de una sola manera, sino de muchas formas.

La mayoría de nosotros nos hemos preguntado alguna vez: ¿qué es la felicidad?, ¿cómo se consigue?, ¿de dónde viene y cuál es su propósito?

Aristóteles pensaba que la felicidad no era un momento de alegría, sino algo mucho más profundo: vivir bien. Para él, una vida feliz era aquella en la que una persona desarrolla sus talentos, actúa con virtud y encuentra equilibrio. No se trataba de tener días perfectos, sino de construir una vida que valga la pena.

Para el filósofo griego Epicuro, la felicidad estaba en los placeres simples: una buena conversación, una comida tranquila, la amistad, la ausencia de preocupaciones innecesarias. Nada de excesos. Para él, la felicidad era una vida serena.

Y luego estaban los estoicos, como Séneca, que pensaban algo que sigue siendo muy actual: no podemos controlar muchas cosas de la vida, pero sí nuestra manera de enfrentarlas. Según ellos, la felicidad no depende tanto de lo que nos pasa, sino de cómo decidimos vivirlo.

Para mí, estas tres visiones se combinan para explicar lo que significa ser feliz: vivir con sentido, disfrutar lo simple y aprender a mirar la vida con serenidad. También implican algo fundamental: estar presentes en lo que nos sucede para poder saborearlo y construir nuestro propio concepto de felicidad.

He tenido momentos que me han regalado mucho júbilo: días extraordinarios como cuando me regalaron mi primer carro, el nacimiento de mi hija, cumplir el sueño de conocer la Torre Eiffel, muchas buenas noticias y grandes vivencias. Sin embargo, ya no espero el día soñado o la ocasión perfecta para sentir felicidad. Hoy, día con día, encuentro momentos que me llenan y me alegran.

Hoy soy feliz cuando:

*Paso tiempo con mi familia.

*Conozco nuevos lugares y me asombro por lo bellos y diferentes que pueden ser.

*Disfruto platillos ricos.

*Escribo lo que siento y lo que sale de mi corazón.

*Me cumplo mis propias promesas.

*Veo películas de amor.

*Ayudo y doy mi punto de vista a las personas que quiero.

*Saboreo el café por las mañanas.

*Pongo música a la hora de bañarme.

*Me río con mis amigas.

*Uso la ropa que me gusta sin esperar una ocasión especial.

*Canto en el carro.

*Veo fotos y me siento agradecida por mi vida.

*Digo lo que pienso y siento sin miedo.

*Recuerdo cuál es mi propósito.

Hoy sé que la felicidad se siente de muchas maneras. Está en mí disfrutarla cuando aparece y también aprender a crearla cuando hace falta, a través de esos pequeños detalles que llenan el alma.

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