Desde su inicio en 2015, más de 1.5 millones de estudiantes de 75 países participaron en el Día Mundial del Juego Escolar, un evento anual que se celebró en febrero y que reconoció el juego como un elemento esencial para el desarrollo infantil.
En el marco de esta jornada, Harmony School animó a sus maestros y personal a brindar a los alumnos tiempo suficiente para jugar libremente, sin pantallas ni actividades estructuradas. El objetivo fue que los niños exploraran su creatividad, fortalecieran sus habilidades para la resolución de problemas y mejoraran sus interacciones sociales dentro de un entorno espontáneo y desestructurado.
Al salir y disfrutar del patio de recreo, los estudiantes desarrollaron habilidades invaluables. Esta experiencia práctica fomentó la creatividad, mejoró la condición física y fortaleció la convivencia entre compañeros, bajo un enfoque integral de la educación que benefició tanto a la mente como al cuerpo.
Diversos estudios han demostrado que el juego al aire libre durante la jornada escolar se relacionó con una mejor concentración, mayor bienestar emocional y una experiencia de aprendizaje más participativa. En un contexto cada vez más dominado por el tiempo frente a las pantallas y las actividades en interiores, el Día Mundial del Juego Escolar sirvió como un recordatorio de la importancia emocional y educativa del juego al aire libre.
Investigaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalaron que los estudiantes físicamente activos aprendieron mejor, y que el recreo incrementó su actividad física y mejoró su rendimiento académico.
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