CRÍTICA: “THE POLITICIAN” ¿QUÉ PROPONE DE NUEVO?

La serie explora la ambición de un joven que desea ser presidente de los Estados Unidos, pero primero debe ganar la elección estudiantil.

La serie explora la ambición de un joven que desea ser presidente de los Estados Unidos, pero primero debe ganar la elección estudiantil.

Por: Carolina García

Calificación: 3.5/5

The Politician llegó a Netflix como la nueva serie sobre política, pero ambientada en una preparatoria de California y con un protagonista sin sentimientos, ¿qué propone de nuevo?

La serie consta de ocho episodios de entre 28 y 62 minutos y fue creada por Ryan Murphy, reconocido por la serie “Glee”, Brad Falchuk e Ian Brennan.

La protagoniza Ben Platt como Payton Hobart junto con Zoey Beutch (Infinity Jackson), Lucy Boynton (Astrid Sloan), David Corenswet (River Barkley), Laura Dreyfuss (McAfee) y Theo Germaine (James).

La historia sigue la carrera de Payton, quien junto con su equipo de campaña, James y McAfee, se postula para ganar la presidencia estudiantil en su camino para volverse mandatario de Estados Unidos.

Sin embargo, deberá competir con su mejor amigo, River, y su novia, Astrid. Hará tratos, ocultará información, se rodeará de las personas correctas, desacreditará a sus oponentes y creará una personalidad adecuada para ganar.

La serie explora la ambición de un joven que desea ser presidente de los Estados Unidos, pero primero debe ganar la elección estudiantil.

Personajes de varios niveles

Una historia sobre política necesita personajes con varios niveles, con secretos y deseos ocultos que a veces chocan con sus aspiraciones conscientes.

Así le ocurre a Payton Hobbart, quien al inicio de la historia es incapaz de sentir y su única meta es ganar a cualquier costo. Sin embargo, los obstáculos le hacen dudar si el fin justifica los medios y si vale la pena lastimar a tanta gente.

Es una persona vulnerable y humana, alguien malo que hace cosas buenas, y vive su crecimiento personal con dolor y confusión, conforme sus emociones despiertan y tambalean su campaña.

Por eso, la serie no sólo aborda la política, pues entra en la categoría de bildungsroman. Este término hace referencia a las historias sobre aprendizaje y transición entre la niñez y la vida adulta, como las “Vírgenes Suicidas” o “Jane Eyre”.

La serie explora la ambición de un joven que desea ser presidente de los Estados Unidos, pero primero debe ganar la elección estudiantil.

Así le ocurre también al personaje de Infinity, una joven con cáncer que nunca ha podido vivir como desea. Si bien su historia puede ser predecible, lo interesante es verla crecer y romper sus límites aunque eso signifique lastimar a su familia.

Otro caso interesante es el de River, el opuesto del protagonista: auténtico, sensible y amado por todos, pero después se convierte en un guía para solucionar los conflictos internos de Payton.

River también confiesa tener pensamientos suicidas, pero la serie no profundiza más en el tema, ni en las motivaciones. Así, la muerte se representa como una opción válida para no sufrir y con pocas consecuencias.

Tramas y subtramas

La historia tiene un camino claro desde el primer capítulo: seguir la campaña hasta la elección. A la par se construyen tramas secundarias con otros personajes, que toman protagonismo después de las votaciones.

Esto provoca una renovación de objetivos, conflictos y ritmo, por eso el espectador puede sentirlo como un cambio de temporada cuando no es así. Las subtramas mantienen unidas las dos partes de la historia y la mayoría cierra antes del último episodio.

La serie explora la ambición de un joven que desea ser presidente de los Estados Unidos, pero primero debe ganar la elección estudiantil.

La primera parte es ágil y los problemas se vean lejanos a los personajes, la segunda es una explosión de consecuencias. Separadas no funcionan, pero juntas crean un solo arco que culmina de manera inesperada mientras se planea un nuevo reto.

El tono recuerda en momentos a “Glee”. Tiene con diálogos a veces poco realistas, pero dentro de la ficción se sienten creíbles y necesarios, pues a través de ellos se dan la mayoría de los enfrentamientos.

El capítulo “El votante” es de los más interesantes, pues sigue un día en la vida de un alumno promedio, ajeno a las campañas, y con deseos y necesidades ignorados por quienes están en el poder.

Normalización y más

Los dos temas más importantes son la política y la maduración, se abordan en todos los capítulos y son el hilo conductor de la serie; pero las subtramas tocan muchos otros: amor, enfermedad, riqueza, género, racismo, corrupción y feminismo.

Un aspecto a destacar es la representación de la diversidad sexual, pues se toca el tema de la homosexualidad, bisexualidad y poliamor desde una perspectiva normalizada. Es decir, la orientación sexual no es el centro del personaje, sino un elemento más de su construcción.

La serie explora la ambición de un joven que desea ser presidente de los Estados Unidos, pero primero debe ganar la elección estudiantil.

Este exceso de temas puede llegar a abrumar al espectador durante los primeros capítulos, pero luego pasan a ser elementos de la ambientación.

“The Politician” es una gran opción para los amantes de las historias sobre preparatorias, pero que estén hartos de los típicos problemas adolescentes. Aquí se encuentran los futuros gobernantes y empresarios, quienes tendrán en sus manos al país.

Si amas series como “House of cards”, quizá no termine de convencerte.

Habrá segunda temporada y sólo queda esperar para seguir a Payton Hobbart y sus amigos rumbo a la Casa Blanca.

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