¡LES URGE REGRESAR! NO ES UN LUJO, ES SU DERECHO.

CLARA

La petición de apertura de las escuelas se ha vuelto el grito de guerra de madres y padres de familia en los últimos tiempos, pues tras 16 meses en casa la situación se ha vuelto insostenible: las familias se encuentran cansadas, los vínculos están muy desgastado y los niños, simplemente agotados, con un rezago educativo importante y con huecos en su aprendizaje que quién sabe cuándo se vayan a subsanar.

La escuela a distancia puede funcionar para los niveles educativos medio y superior,
sin embargo, deja en una situación de extrema precariedad a los chicos de educación
básica. Esto es así porque en la escuela se aprende mucho más que lo que está impreso
en los libros. Cosas como esperar un turno para participar, enojarse porque le ganaron
sus colores favoritos, aprender a compartir, comer el lonche con el mejor amigo, hacer
fila para comprar una fruta en la tiendita, correr hasta sudar entre los juegos, entender que hay una autoridad en el salón y se respeta, así como formar parte de un grupo son elementos formativos muy valiosos que solo se aprenden en el entorno escolar.

No se se trata de elementos “extra”, se trata del aprendizaje en sí, del aprendizaje esperado para los escolares. Al privarlos de esta experiencia se está afectando su desarrollo como personas.

Los primeros meses de la pandemia teníamos poco conocimiento y gran temor sobre el virus.

Los primeros meses de la pandemia teníamos poco conocimiento y gran temor sobre el virus. Pero ahora, que sabemos que es más contagioso entre adultos mayores, que hemos identificado las prácticas para prevenir los contagios y que la vacunación está cada vez más extendida entre la población es infame que los niños sigan sin recibir algo tan elemental para su crecimiento como es la escuela.

Los pequeños han sido los más discriminados en esta pandemia. Les han quitado toda su infraestructura y se han deshecho de ellos sacando partido de su vulnerabilidad e incapacidad de hablar. No tienen escuelas, no pueden jugar en los parques y tampoco  les permite la entrada a la mayoría de los lugares del día a día: supermercado, farmacias, comercios. Algunos espacios han flexibilizado sus políticas de acceso y los admiten durante ciertos horarios, por un periodo breve, con la nariz y boca cubiertas y con la advertencia a la mamá “ahí le encargo la distancia con el niño”.

Tenemos que entender que los niños forman parte, no están aparte de esta sociedad. Tenemos que devolverles los espacios, las dinámicas y encuentros que también son suyos y les hemos arrebatado, pues la factura que nos va a pasar este encierro que les impusimos va a llegar pronto y será mucho más alta de lo que nos imaginamos.

Clara Villarreal

Consultora de imagen personal, etiqueta empresarial y protocolo Institucional y organizacional.

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