Permitidme mi quejido perpetuo a últimas fechas (y desde siempre, creo recordar): estoy cansado, jodido y harto traqueteado. Yo solito me lo he buscado. No se culpa a nadie de mis achaques de vejez. Pero, los viajes ilustran y dan resultados. Insospechados, al menos para mí. Y conforme avanzo gozoso en esto, pues no hay manera de descansar (lo haré cuando muera) y sí de seguir en la brega de la letra, la investigación y la redacción de estos textos los cuales espero usted aprecie y coleccione.
Una vez más y en la ciudad de México (¿Por qué no aquí? Puf), en una librería anticuaria en la Avenida “Álvaro Obregón”, me topé con el siguiente libro y claro el cual adquirí: “Coahuila y sus modismos. Habla coloquial en uso y desuso.” Del autor Abel H. García. Publicado en abril de 2009 con un tiro mínimo de 500 ejemplares. ¿Sabe usted dónde se editó? ¡Pues aquí! En Saltillo. ¿Usted lo tiene en su biblioteca, usted ya lo leyó? Yo, como dicen los jóvenes, ni en cuenta.
Lo encontré en México y ha sido un grato descubrimiento. Como todo lo relacionado con la palabra escrita. Me ha costado muy barato para ser la joya la cual es: inconseguible. Y le recuerdo mi tirada de naipes: es con miras a dejarle aquí y por escrito, todo lo que rodea a Saltillo en materia culinaria rumbo a los 450 años de su fundación. Vale entonces mis signos en un pálido homenaje a mi ciudad natal.
La letra, el lenguaje. Primero lo segundo. Hay un lenguaje no verbal, las emociones (odio, ira, llanto, ruido, dolor, risa; bramidos y berreos del infante al nacer). Hay un lenguaje articulado (las palabras, con lo cual los humanos nos comunicamos). Y lo siguiente nos hace divinos: la palabra escrita. La letra redonda sobre papel blanco. Pero dentro de todo esto, las locuciones, jerga, modismos en uso o desuso por los habitantes de cada pueblo, ciudad o ranchería. Por lo cual, una palabra no es lo mismo en México o Guatemala o El Salvador (echarse un “palito”, por ejemplo).
Al tema: el libro en mis manos tiene o documenta “voces” en Coahuila del dominio público y popular, las cuales en teoría y sólo en teoría, usted y yo identificamos y sabemos qué significan. ¿Es así? Lea usted: “Con dos alifuces tengo”, es de “Alifuz”, un trago de vino. “Ve a la tienda y compras dos blanquillos.” De “blanquillo”, es decir, huevo de gallina. En Chiapas dicen “bolo”, aquí se dice “lo vieron borracho en la plaza”, es decir, andaba “briago.” ¿Chicharrón? Rico en verdad, pero ¿qué es “buscarle ruido al chicharrón” aquí en el Norte?
“Provocar, molestar.” Regresaré al tema y al libro. De colección.
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