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/ 9 agosto 2026

LOS VINOS DE (PAPÁ) HEMINGWAY

Un recorrido por la relación de Ernest Hemingway con el vino, los cocteles y algunos de los escenarios que marcaron su vida y su obra, desde París hasta La Habana.

En pretérito texto abordamos en este espacio dominical “Los vinos de Cervantes”, hoy y por esta ocasión, haremos lo mismo con los de papá Ernest Hemingway, Nobel él, quien amén de beber mojitos atascados de ron en el bar “Floridita” de la tórrida Habana, bautizó un famoso coctel en el “Harry`s Bar” de Venecia, Italia, como “Montgomery.”

Cuenta la leyenda: en París y en el célebre Hotel Ritz, nació una bebida no solo para damas, sino para todo mundo: “La mimosa.” París siempre ha sido una fiesta. A propósito de Hemingway, la escritora Simone de Beauvoir cuenta en sus memorias cuando esta conoció al futuro Premio Nobel de Literatura en dicho Hotel de escritores, reyes, vagabundos y príncipes.

Bramaba la Segunda Guerra Mundial, la Beauvoir escribiría: “Esa noche Hemingway, que era corresponsal de guerra y que acababa de llegar... tenía una cita con su hermano en el Ritz, donde se alojaba; el hermano había sugerido a Lise que lo acompañara y que nos llevara a Sartre y a mí. El cuarto en el que entramos no se parecía en nada a la idea que yo me hacía del Ritz; era grande pero feo con sus dos camas de barrotes de cobre; en una de ellas Hemingway estaba acostado, en pijama, con los ojos protegidos por una visera verde; sobre una mesa, al alcance de la mano, había una respetable cantidad de botellas de whisky consumidas hasta la mitad o completamente vacías.”

Pero carajo, ¿qué no bebía don Hemingway? El final es digno de la vida azarosa, pasional e intensa del novelista y periodista norteamericano: Sartre se iría hacia las tres de la noche con una buena cantidad de whisky ingerido y en condiciones poco convenientes, Beauvoir se quedaría con el novelista... “hasta el alba.” El autor de “El viejo y el mar” no tenía coctel, botella de ron, whisky o cerveza aborrecida.

Usted lo sabe, hay un vino, mejor a una joya, alhaja o auto, es el vino francés, el Château Margaux, región de Burdeos donde se ha producido vino desde el siglo XVI. Y por esto y no otra cosa, la actriz Margaux Hemingway, debe su nombre en honor al vino tinto supremo el cual papá Hemingway bebió como placer de dioses. Otros vinos deletreados en la obra del Nobel norteamericano son los siguientes: Champagne, Barsacs, Médoc, vinos en general de la Rioja española; en otros de sus libros aparecen digestivos o cocteles como el Martini o mi preferido, el Campari...

Por lo anterior, debemos hacer caso al siguiente aforismo de Kingley Amis, “La bebida vino para quedarse: si ella se va, nosotros también.” De alto impacto.

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Jesús R. Cedillo
por Jesús R. Cedillo
Escritor y periodista saltillense. Ha publicado en los principales diarios y revistas de México. Ganador de siete Premios de Periodismo Cultural de la UAdeC en diversos géneros periodísticos.
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