El interés común potencia la amistad y esta nació en una cancha. La de Alberto Trejo, Víctor Hugo Ramos, Mauricio Valdés, Eduardo Vázquez y Ramón Saucedo ha recorrido estadios, aeropuertos y continentes enteros. Lo que comenzó con las historias de un Mundial lejano se transformó en una tradición que hoy suma varias citas futbolísticas alrededor del mundo y una certeza compartida: algunos viajes se disfrutan más cuando se viven entre amigos.
Para este grupo de saltillenses, la historia comenzó hace casi dos décadas, cuando Ramón regresó de Alemania 2006 cargado de anécdotas, fotografías y experiencias que despertaron la curiosidad de los demás.
Unidos por el futbol y la amistad, este grupo de saltillenses ha convertido cada Mundial en una experiencia compartida que trasciende fronteras.Foto: Luis Meléndez
“Por medio de sus anécdotas y fotos fue como sembró el interés en nosotros”, recuerdan.
Con el paso de los años llegaron los viajes, los estadios y las experiencias compartidas. La Copa América de Chile, los Mundiales de Brasil, Rusia y Qatar fueron sumando capítulos a una historia que ahora tiene un nuevo destino: la Copa del Mundo que México volverá a recibir en casa.
Aunque faltaba mucho para 2026, la decisión de asistir comenzó a tomar forma en Moscú, durante el Mundial de Rusia.
“La idea de asistir a este Mundial fue desde que se designó a México como sede cuando estábamos en Moscú, en el aeropuerto, un día antes de ir al juego inaugural en Luzhniki”, relatan emocionados.
Con la mirada puesta en 2026, amigos y nuevas generaciones se preparan para escribir juntos un nuevo capítulo de esta historia futbolera.Foto: Luis Meléndez
Aquel anuncio bastó para poner en marcha un plan que tardaría años en concretarse.
Mucho más que futbol
Más que un grupo de aficionados, se han convertido en una familia elegida. Se reúnen al menos una vez al mes, mantienen la costumbre de encontrarse en “Lalo’s Bar”, la casa de Eduardo Vázquez, y han construido una amistad que trasciende el futbol.
“La amistad ha perdurado porque llevamos la regla de que cada quien paga por lo que se come; eso de dividir cuentas nunca lo aplicamos”, comentan entre risas.
Entre anécdotas, estadios y kilómetros recorridos, han construido una tradición mundialista que ya forma parte de sus vidas.Foto: Luis Meléndez
La organización de un Mundial no es sencilla. Conseguir boletos ha sido uno de los principales desafíos. Entre sorteos, filas virtuales y cambios en las categorías de acceso, el grupo ha tenido que ser paciente y echar mano de la experiencia.
“Para este Mundial el costo de boletos fue un problema, pero hemos hecho filas virtuales diarias y ya encontramos a precios no tan elevados”, cuentan.
La logística detrás del viaje
Cada integrante ha encontrado su papel dentro de la logística. Alberto se especializa en conseguir boletos para las fases iniciales. Ramón aprovecha los contactos que ha desarrollado con barras oficiales de la Selección Mexicana. Eduardo, según sus propios amigos, tiene un talento especial para encontrar entradas para las finales.
Apasionado del futbol y experto en la búsqueda de boletos, Alberto Trejo ha sido pieza clave en la organización de cada aventura mundialista.Foto: Luis Meléndez
La estrategia para los partidos también está definida. Una parte del grupo seguirá a México entre Ciudad de México y Guadalajara, mientras otro grupo viajará a Miami, Boston y Nueva York. Incluso contemplan escenarios distintos dependiendo del desempeño de la Selección.
Pero detrás de cada itinerario hay algo más simple: tiempo, ahorro y acuerdos familiares.
Para Víctor Hugo, cada Mundial representa la oportunidad de fortalecer una amistad que ha crecido al ritmo de los grandes torneos. Aquí con su memorabilia.Foto: Luis Meléndez
“Ahorrar mucho” y “sacar el permiso en casa” aparecen entre los sacrificios inevitables para poder emprender una nueva aventura mundialista.
Una experiencia para compartir
Esta vez, además, el viaje tendrá un ingrediente especial. Los pequeños Juan Pablo y Alejandro vivirán la experiencia mundialista junto a los adultos. Para ellos, la emoción cabe en una frase sencilla: “Lo más emocionante es poder gritar un gol de México”.
Con la ilusión de ver ganar a México, Juan Pablo se prepara para vivir su primera gran experiencia mundialista junto a su familia y amigos.Foto: Luis Meléndez
Cuando se les pregunta qué esperan contar a sus amigos al regresar, la respuesta también gira alrededor de la Selección Nacional. “Esperamos contarles que vimos jugar a la selección de México y que la vimos ganar”.
Entusiasmado por sentir la emoción de un gol de la Selección, Alejandro forma parte de la nueva generación de aficionados mundialistas.Foto: Luis Meléndez
La ilusión sigue intacta
Las experiencias acumuladas son muchas. Han estado en dos Mundiales, han presenciado dos finales de Champions League y han sido testigos de algunos de los momentos más importantes del futbol reciente.
Entre todos los recuerdos, uno aparece de inmediato. “Definitivamente esa victoria contra Alemania que venía de ser campeón del mundo”. Para Mauricio permanece grabado el gol con el que Francia eliminó a Argentina en Rusia 2018. Para Eduardo, resulta imposible elegir una sola imagen entre la final de Qatar y una final de Champions vivida en Portugal.
Los recuerdos de Rusia 2018 siguen presentes para Mauricio, quien acumula experiencias inolvidables en las principales competencias del mundo.Foto: Luis Meléndez
Sin embargo, este Mundial tiene algo diferente. Será el tercero organizado por México y el primero con 48 selecciones participantes. Mientras llegaba el silbatazo inicial, las apuestas y pronósticos ya formaban parte de las conversaciones.
“México ganará 1-0 a Inglaterra el 5 de julio”.
Anfitrión de las reuniones en “Lalo’s Bar”, Eduardo mantiene vivo el espíritu del grupo dentro y fuera de los estadios.Foto: Luis Meléndez
Lo dicen entre esperanza y convicción, como suelen hacerlo los aficionados que llevan años persiguiendo una misma ilusión.
Al final, cuando se les pregunta qué significa vivir un Mundial juntos, la respuesta resume todo lo demás.
“Es una oportunidad de convivir como amigos, de afianzar un patriotismo e ilusión por ver a nuestro país triunfar”.
Quizá por eso siguen viajando. No únicamente por los partidos, los estadios o los jugadores. Viajan porque cada Mundial les recuerda que algunas amistades también saben jugar a largo plazo.