Hablar con uno mismo no siempre es fácil. A veces, la voz interior se vuelve crítica, ruidosa o incierta. Sin embargo, la escritora y coach en crianza, inteligencia emocional y salud mental, Lucía Fernández (@luciafdg), propone en su libro “El arte de hablarte” un camino distinto: aprender a escucharte con compasión, comprenderte desde la honestidad y construir un diálogo interno que te impulse, en lugar de frenarte.
En esta obra, Fernández combina experiencias personales, reflexiones profundas y herramientas prácticas para reconciliarte con tu propia voz. 360 conversó con ella sobre el proceso creativo detrás del libro, los mensajes que busca transmitir y los retos de escribir sobre algo tan íntimo como la mente y las emociones.
Lucía Fernández comparte su experiencia con la ansiedad y la sanación emocional.Foto: Luis Meléndez
Un título que nació en un diálogo familiar
La idea del libro no surgió en un escritorio, sino en una conversación cotidiana.
“Un día platicando con mi hija mayor le dije: ‘Adri, un día voy a escribir un libro’. Ella me preguntó cómo se iba a llamar y yo respondí sin pensar: ‘El arte de hablarte’”, recuerda Lucía.
Aquella frase quedó olvidada más de un año, hasta que su hija se la devolvió como un recordatorio amoroso. “Un día me dice: ‘Mamá, El arte de hablarte’. Y ahí me acordé. Cuando lo hice posible, todo se fue acomodando”. La intención marcó el camino y, aunque el proceso fue largo, terminó convirtiéndose en un proyecto profundamente personal.
El diálogo interno como punto de quiebre
Lucía no duda al explicar por qué eligió hablar de la relación con uno mismo: “Ese fue mi cambio más grande. Cuando conocí mis programas, mis pensamientos negativos y mis creencias limitantes... mi vida cambió”.
Ese entendimiento la llevó a mirar la historia emocional que todos cargamos desde la infancia. Habla de los patrones heredados, de los mensajes que recibimos y repetimos. “Somos lo que vemos y escuchamos. Desde los cero a los siete años nos programan”.
Su enfoque no es de culpa, sino de comprensión: “Mis papás hacían lo mejor que podían con las herramientas que tenían. Cuando entendí eso, supe que muchos pensamientos no eran míos, sino programas”.
Escribir desde la verdad, aunque duela
El proceso creativo del libro estuvo lleno de retos. No tanto emocionales -que también-, sino de coherencia.
“Yo me daba mi propia medicina. A veces la editorial no copiaba mi idea y yo decía: ‘A ver, no’”.
Asegura que no podía publicar nada que no fuera auténtico: “Yo estaba muy decidida a que lo que compartiera fuera realmente lo que es mi vida”.
Ese rigor la llevó a un texto transparente, donde cuenta sus luces pero también sus sombras, y aunque implicó una suma considerable de tiempo, la colaboración de la editorial le sirvió para estructurar y transmitir lo que ella quería en cada página.
Con “El arte de hablarte”, Lucía invita a los lectores a reconciliarse consigo mismos.Foto: Luis Meléndez
El músculo de la mente: escribir, sentir, transformar
Una de las herramientas principales del libro es la escritura consciente.
“Nadie puede cambiar lo que no conoce”. Por eso propone diarios, exámenes de conciencia y ejercicios que permiten identificar los pensamientos que operan en automático.
Lucía explica que el 80 por ciento de los pensamientos diarios tienden a ser negativos. El reto, dice, no es desaparecerlos, sino reconocerlos. “Cuando llega un pensamiento negativo, hay que ponerle un alto y sustituirlo. La mente tiene que pensar en algo”.
Otra de sus prácticas esenciales es aprender a sentir. “Yo no sabía sentir. Me distraía con lo que fuera porque sentir es incómodo”.
Habla de sus ataques de ansiedad, de los miedos, de la oscuridad mental: “Cuando tú le hablas a la emoción y entiendes que no eres la emoción, cambia todo. Es como una ola: hay que aprender a surfearla”.
La historia que la transformó
En “El arte de hablarte”, Lucía comparte un capítulo íntimo de su vida. “Yo literal ya no quería vivir. Lo que pasaba en mi mente era demasiado”.
Describe noches de miedo, días sin rumbo y un pensamiento constante: “Esto no es vida”. La maternidad también la confrontó: “Veía a mis hijas y tenía miedo de que me pasara algo. Vivía en miedo absoluto”.
Pero hubo un punto de inflexión, una iluminación que llegó a través de la certificación en crianza consciente y del trabajo emocional. “Aunque juré que mi vida siempre iba a ser así, no fue así. Estoy 100 por ciento segura de que todo pasa”.
Ese proceso, confiesa, es la raíz misma del libro.
La escritora comparte una guía práctica para transformar la voz interior. Foto: Luis Meléndez
Reescribir el pasado; no desde el dolor, sino desde la gratitud
Una afirmación central en su mensaje es que la historia personal no determina el futuro, pero sí revela claves para comprendernos. “Tu pasado no te define, pero sí te da entendimiento”.
Lucía cuenta que en su infancia y adolescencia se sentía “la burraza, la castigada, la reprobada”. Nadie, dice, habría apostado por que un día escribiría un libro o daría conferencias. “Para mí este libro es un regalo para mi corazón y también para el mundo”.
Lucía reflexiona sobre el poder del diálogo interno, eje central de su obra.Foto: Luis Meléndez
Un libro para aliviar el alma
Al cerrar la última página, Lucía desea que el lector sienta alivio, esperanza y un llamado a vivir con intención. “La vida es tan corta, tan frágil. Venimos a vivirla bonito. No solo a existir”.
“El arte de hablarte” es, al final, una guía para reconciliarte contigo mismo, para tratarte con la ternura que tantas veces reservas para los demás.
Lucía Fernández nos recuerda que escucharnos es un acto de amor propio, un ejercicio cotidiano que transforma la manera en que enfrentamos la vida. “El arte de hablarte” no solo enseña a pensar distinto, sino a tratarnos con la paciencia, la compasión y la valentía que merecemos.