MOTIVACIÓN

MARIANA CABELLO

A lo largo de la vida pasamos por distintas etapas, en cada una de ellas nuestros gustos, creencias y actitudes son muy distintas, y vivimos situaciones que nos hacen crecer como personas, que nos llevan a cuestionarnos qué es lo que buscamos y qué es lo que queremos hacer con nuestra vida.

Junto con estas etapas las sensaciones y los estados internos de nuestro cuerpo se presentan de muchas formas, una de ellas es la motivación y, a la par, la desmotivación.

El estar motivados es una sensación maravillosa, es una energía que sale de nuestro interior, que nos da la fuerza para la acción: para realizar distintas actividades, lograr nuestros objetivos, perseguir nuestros sueños. Sin embargo, la desmotivación también se hace presente, así como la falta de interés en nuestras actividades diarias, nuestros proyectos personales, la desgana de ir tras nuestras metas y dificultad para ponernos manos a la obra.

Muchas de las veces estos dos caminos llegan al mismo tiempo y para nosotros es más complejo encontrar la manera de conseguir lo que queremos.

Al decidir, debemos de estar conscientes que hay un precio que pagar: sacrificios, renuncias, esfuerzo, cambios, elecciones, disciplina, dedicación.

Para saber si nos encontramos en el camino adecuado podemos preguntarnos: ¿estoy dispuesto a salir de mi zona de confort para conseguirlo?, ¿realmente esto es lo que quiero? Si la respuesta es sí, entonces hay que aceptar y trabajar en ello.

Si es lo contrario, quizás es momento de plantearnos otro objetivo y que disfrutemos del proceso.

El escritor Paul Auster expone que para alcanzar nuestros anhelos la motivación no es suficiente, se necesita de algo más poderoso como es la decisión.

¿Qué podemos hacer para aumentar nuestra motivación?

  • Desarrollar un plan de acción donde dividamos nuestra meta en pequeñas victorias, así podremos ir midiendo los avances y emocionarnos al alcanzarlas.
  • No malgastar nuestra energía en distractores que nos alejan de la meta.
  • No perdamos de vista nuestro objetivo aunque aparezcan inconvenientes, cualquier tropiezo es bueno para aprender.
  • Hay que obligarnos a actuar aún en momentos de debilidad.
  • Aprovechemos los días en los que nos encontremos más alegres para avanzar.
  • Rodearnos de personas optimistas que nos impulsen a seguir adelante.
  • Celebremos nuestras victorias.

“Creo sinceramente que todos nuestros auténticos deseos, aquellos que nacen de lo más profundo de nuestro ser y que nos acompañan cada día, todos y cada uno valen lo que nos cuestan.

“Pocas cosas hay que empobrecen tanto nuestra vida como no animarnos a perseguir lo que deseamos”, Demián Bucay.

Mariana Cabello

Mujer apasionada por encontrar un propósito en la vida. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Enamorada de las letras y del sentimiento que provoca el transmitir ideas, expresiones y conocimientos.

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