OCHENTA AÑOS TOMADOS DE LA MANO

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/ 31 mayo 2026

Ricardo Alanís y Ana María Fernández celebraron 80 años de matrimonio rodeados de hijos, nietos y bisnietos. Entre sobremesas, corridas de toros, películas de Cantinflas y abrazos familiares, la pareja comparte la fórmula que los ha mantenido unidos durante ocho décadas: paciencia, respeto y nunca soltarse de la mano.

Rodeados de hijos, nietos y bisnietos, Ricardo Alanís y Ana María Fernández celebraron su 80 aniversario de bodas con una emotiva ceremonia religiosa en la Capilla de la Inmaculada Concepción de La Hibernia, el 25 de abril. Después de ocho décadas compartiendo la vida, la pareja sigue encontrando felicidad en las pequeñas cosas: un beso de buenos días, las largas sobremesas familiares, las risas inesperadas y el cariño de quienes han crecido bajo su ejemplo.

La celebración continuó en la Casa de Reposo Las Viñas, donde la familia se reunió para retratar una historia construida con paciencia, respeto y sentido del humor. A sus 104 y 101 años, Ricardo y Ana María conservan intacta la complicidad de aquel primer encuentro en la Plaza de Armas, cuando las damas paseaban por un lado y los caballeros por otro. Desde entonces, aseguran, nunca dejaron de caminar juntos.

¿Cuántos hijos, nietos y bisnietos tienen?

Tenemos cuatro hijos, nueve nietos y 15 bisnietos.

¿Cómo se conocieron y enamoraron?

Nos conocimos en la Plaza de Armas. Por un lado paseaban las damas y por el otro, los caballeros; así nos encontrábamos. Desde el primer día nos enamoramos.

¿Cómo han afrontado los retos de la vida juntos? ¿Cuál ha sido la clave?

Hemos pasado de todo, momentos buenos y difíciles, pero juntos siempre salimos adelante. La clave ha sido nunca soltarnos de la mano, mantener la armonía y conservar el buen humor.

¿Qué cosas pequeñas les han dado más alegría en la vida diaria?

Saludarnos cada mañana con un beso, las risas en la mesa con la familia, disfrutar una corrida de toros por televisión, ver un partido de beisbol y recibir los abrazos apretados de los bisnietos.

También disfrutábamos mucho las películas de Cantinflas, pues Ricardo tuvo amistad con Mario Moreno “Cantinflas”. Además, siempre fue gran aficionado a la Fiesta Brava y disfrutó mucho las jornadas de cacería.

Con 80 años de casados, ¿cuál consideran que es la clave para que el amor perdure?

Aprendimos que los problemas son más ligeros cuando los compartes con alguien que amas. Hay que tener paciencia, no rendirse, saber perdonar y no guardar rencores.

¿Cuál es el principal valor que han inculcado a sus hijos y nietos?

Ser personas íntegras, honestas y responsables; trabajar duro, cumplir la palabra y nunca mentir.

¿Cómo ha sido ver crecer a sus nietos? ¿Qué consejo les darían para vivir una vida plena y feliz?

Ha sido maravilloso disfrutar cada etapa de sus vidas. Les diríamos que no vivan de prisa, que el amor también es compromiso y respeto, que disfruten la vida y no permitan que las pequeñas cosas los amarguen. Hay que recordarles siempre cuánto los amas y convivir lo más posible.

¿Qué tradiciones familiares conservan hasta hoy?

Dar gracias a Dios antes de los alimentos y disfrutar largas sobremesas familiares, recordando historias y riendo con cada ocurrencia.

Después de tantos años y generaciones reunidas, ¿qué representa para ustedes ver a su familia crecer?

Es un recordatorio de que la vida nos ha permitido llegar lejos y ver crecer a nuestra familia llenándonos de abrazos y mucho amor. Es gratitud por saber que hemos dejado huella y seguimos siendo parte importante de la historia de los nuestros. También es motivo de alegría seguir en este pícaro mundo juntos, con muchos años encima, pero todavía de pie.

Además del cariño de su familia, Ricardo conserva el optimismo y el sentido del humor que lo caracterizan. Su hija, Patricia Alanís, asegura que siempre tiene una ocurrencia para hacer reír a todos y que, pase lo que pase, mantiene una enorme fe en Dios. “A toda persona que ve le da su bendición”, comparte.

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