¿Cuál fue la cafetería, el primer café fundado en Saltillo? En honor a la verdad, no lo sé. Quien lo sabe es la maestra Esperanza Dávila y ella lo puede contar en su columna dominical. Pero, yo recuerdo gratamente varios de ellos los cuales forman parte de mi mapa sentimental: el mítico Café “ARCASA” (todo mundo lo sabe, acrónimo de ese hombre grande como roca, don Armando Castilla Sánchez, fundador de esta casa editora).
Otro dentro de mi abecedario es el “Viena.” Como no recordar el de don Fermín, el “Quijote.” Este funcionaba más como gratificante cantina que como cafetería, pero bueno, se disfrutaba igualmente. El Café “Tena” y ahora, mutatis mutandi, se ha convertido en “Cántaros.” Proyecto gastronómico de don Alejandro Valdés, enclavado en plena zona universitaria y neurálgica de Saltillo. Y “Cántaros” en este año, ha arribado gozoso y pleno a sus primeros 33 años de vida. No poca cosa.
Y sucede una cosa de linaje escogido con dicho empresario, don Alejandro es un clásico y tradicional empresario saltillense, el cual y desde hace años, se anuncia en las páginas de VANGUARDIA en su guía dominical de gourmet, “Guía del buen comer (sección VMáS).” Un mapa para disfrutar alimentos lo mejor posible. En tiempos volátiles y de ruido en Internet, don Alejandro sigue apostando a las páginas serias de este diario para ofrecer a sus comensales sus promociones.
Es muy buscado su bufete diario, tanto para desayunos como para comidas. Ya luego, por la tarde y noche, ofrece meriendas y su amplia carta. “Cántaros” es restaurante, merendero, cafetería, puesto de socorros, refugio para poetas en bancarrota (como este escritor); en fin, lugar etiquetado el cual forma parte del plano social de Saltillo. Sobra decirlo, estoy preparando un rápido opúsculo con parte de su historia donde todos, todos hemos tenido vela en dicho cumpleaños.
Cuando enderezo mis pasos a dicho restaurante pido lo de siempre: una botella personal de “L.A. Cetto”, un tinto del Valle de Guadalupe y según antojo: una lasaña de la casa, o bien un queso panela a la plancha bañado con nopales o las tradicionales palomas de ternera, muy saltillenses. Ya luego, me entrego a la lectura reposada y el hacer notas en mis libretas.
Antes, hace 75 años fue fundado el Café “Tena” y hoy y hace 33 años, es “Cántaros”, proyecto de don Alejandro Valdés el cual y diario, está escribiendo su propia historia. Y sí, nosotros como sociedad y comensales, formamos parte de ella. Larga vida a sus mesas. Así sea.
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