Temporada de higos. Creo, es la única temporada esta fecha en el año en la cual se pueden conseguir higos en el mercado. De origen clásico y bíblico, los higos y su madre, la higuera, forman parte del mapa de filósofos, poetas, escritores bíblicos, y claro, del mismísimo maestro Jesucristo. Caray ¡Qué diera yo porque algún restaurante urbano preparara por este período una buena tabla de quesos con higos!
A cómo Dios me da a entender, yo lo hago, aunque no soy especialista en ello. Queda claro. Y es un Premio Nobel, don Pablo Neruda quien en su “Oda a la manzana” habla por comparación de dicho fruto con uvas, mangos, ciruelas y claro, higos. Leamos un mínimo fragmento: “Qué difíciles son comparados/ contigo/ los frutos de la tierra,/ las celulares uvas/los mangos/ tenebrosos,/ las huesudas ciruelas,/ los higos submarinos...”
Hay un filósofo antiguo harto famoso, es Diógenes el cínico o también apodado “el perro”, Diógenes “el perro.” Diógenes de Sinope (413-323 a de C.) Es famoso porque desafió al hombre más poderoso de su tiempo. Bueno, no lo desafió, pero lo puso en su lugar con su proverbial juego de esgrima verbal. Como Diógenes vivía desterrado de su patria, como un perpetuo mendigo y errante, éste vivía en un tonel; su famoso tonel y solo poseía una escudilla para pedir pan, sopa o cualquier alimento. Al oír tanto hablar de él, el gran Alejandro, Alejandro Magno fue a verlo. Lo encontró en su tonel tomando el sol. A lo cual y al presentarse, Alejandro Magno le dijo: “Pídeme lo que quieras”, a lo cual Diógenes el cínico, le contestó en un segundo: “Déjame mi sol, lo estás tapando.”
¿Qué comía este filósofo el cual despreció la mano de Alejandro Magno; qué comía y qué bebía este filósofo el cual mantenía pugnas terribles con Platón, Sócrates, Euclides, Antístenes y todos los más grandes pensadores? Diógenes enseñaba el regreso a la naturaleza, el desprecio de los placeres, el dominio del cuerpo, la anulación de las pasiones. Y como cocinar, cocer, hacer carne asada era para él una especie de lujo innecesario... proponía comer la carne cruda, la cual llegó a probar, pero no la aguantó. Comía aceitunas, higos secos. Era frugal, a sus discípulos les enseñaba a comer poco y beber agua. Gustaba del queso, aceite de oliva, dátiles... es decir, estimado lector, la clásica y famosa dieta mediterránea la cual da vida, harta vida.
Tengo hartas referencias, el espacio aprieta. El higo y las higueras aparecen en Horacio, Plutarco; en la Biblia aparecen en Cantar de los Cantares, Génesis, Joel, Isaías, Miqueas... forman parte de las letras de Jorge Luis Borges.