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/ 5 julio 2026

EL PLACER DE COMBINAR QUESOS Y VINOS

Elegir el vino adecuado para cada queso transforma una degustación común en una experiencia llena de aromas y sabor.

Hola, mis estimados lectores.

Para muchas personas, combinar vinos y quesos puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza. Cuando el maridaje no es el adecuado, el vino puede percibirse demasiado ácido, perder sus aromas o quedar opacado por el sabor del queso. Al final, aquello que prometía ser una experiencia gastronómica memorable termina siendo una mala elección.

Por ello, hoy quiero compartir una guía sencilla para disfrutar de una de las combinaciones más clásicas de la gastronomía y hacer de cualquier reunión un momento especial.

Como regla general, los quesos blandos y de sabor intenso suelen maridar muy bien con vinos blancos, ya que estos conservan su frescura y no quedan eclipsados por el queso. Los vinos tintos, en cambio, armonizan mejor con quesos curados o de pasta dura que tengan sabores más delicados.

En el caso de los quesos picantes, mientras mayor sea su intensidad, más conveniente será acompañarlos con vinos de perfil dulce. Los vinos blancos afrutados y los vinos de postre también son excelentes aliados para diversos quesos.

Aquí algunas combinaciones que rara vez fallan:

*Queso cheddar con Merlot o Cabernet Sauvignon.

*Queso Fontina con Nebbiolo.

*Gruyère con Pinot Noir.

*Quesos azules con Cabernet Sauvignon, Zinfandel, un Oporto Tawny o un buen Jerez.

*Queso de cabra o queso feta con Sauvignon Blanc, Pinot Gris o tintos de cuerpo medio.

*Gorgonzola con Riesling.

*Camembert o Brie con Chardonnay.

*Gouda con un vino espumoso o un Riesling.

*Roquefort con un vino dulce Sauternes.

Además del vino, la forma de servir el queso también influye en la experiencia. Lo ideal es presentarlo en trozos grandes y sacarlo del refrigerador unos 30 minutos antes para que alcance la temperatura adecuada y exprese mejor sus aromas y sabores.

Si desean acompañar la tabla con pan, los panes rústicos son una magnífica opción, ya que complementan el sabor de los quesos sin restarles protagonismo.

Como todo alimento, el queso debe consumirse con moderación. Debido a su contenido de grasas, sodio y calorías, un consumo excesivo puede favorecer problemas cardiovasculares, digestivos o de presión arterial en personas susceptibles. La clave, como siempre, está en el equilibrio.

Mi recomendación final es preparar una tabla con un buen queso Emmental, pan rústico con especias, frutas frescas y dos copas de vino espumoso. Estoy seguro de que será un auténtico festival para el paladar.

¡Salud y a disfrutar!

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