A VOTAR PARA BOTAR

NAYELI PEREZNEGRÓN

Hoy es un día sumamente importante para México. A pesar de que quienes me leen saben que procuro no meterme en temas políticos, ya que, como he dicho muchísimas veces, no creo en los partidos, sino en las personas y muchas veces son diferentes los partidos que para mí han elegido al mejor representante. Sin embargo, el día de hoy me siento con la responsabilidad de escribir sobre lo importante que es que realmente una mayoría salgamos a votar, para que así verdaderamente gane la democracia, ya que en las elecciones intermedias, como son las de hoy, tristemente no vota la mayoría.

Los datos muestran que en los últimos 25 años ni siquiera la mitad de las personas que tienen credencial de elector salen a votar y eso, como podemos leer, definitivamente no es una mayoría. Nuestro país no siempre gana por la decisión de la mayoría, sino por la decisión de unos pocos, a veces influenciados por los más poderosos.

Un gran maestro, orador y líder me comentaba que siempre es más fácil convencer a “muchos juntos” que de uno en uno o de dos en dos, esto se debe a que “en bola” sucede el “síndrome del borrego” (hacer lo que para los demás parece correcto o seguir lo que a mi alrededor siguen) lo que también responde al -tan nombrado en estas épocas- “pertenecer”.

Por eso creo que tampoco es sinónimo de justicia, moral o correcto lo que decide o piensa la muchedumbre (gran cantidad de gente). El ejemplo más antiguo y claro que tenemos registrado de algún evento que sustente lo que pienso es la crucifixión de Jesucristo, tantos testigos y tanta gente apoyando y/o acompañando una verdadera injusticia.

Poncio Pilato pensaba que no era justo condenar a quien no había hecho nada, pero decidió lavarse las manos para hacer lo que quería la muchedumbre, una supuesta mayoría, una votación que solo se llevó entre unos cuantos y bastó que uno solo gritara: ¡crucifíquenlo! para que el resto se contagiara del odio, la ceguera y la injusticia, condenando a quien ellos señalaban como “un carpintero, uno igual que nosotros que se cree Rey”. Esto también me hace pensar cuántos años llevamos cargando con el dolor y traumas que generan la distinción de clases sociales, que justamente dos mil años después siguen utilizando para generar discordia, odio y división.

Bien decía Maquiavelo: “Divide y vencerás” y, por lo general, quien aplica este principio le quita todo a todos, pero este es un tema que requeriría un artículo completo y no es lo que hoy quisiera transmitir.

Para lograr una verdadera DEMOCRACIA debe ser una verdadera mayoría la que decida, no solamente los que están cerca, los que recibieron algo a cambio o los que no tenían nada que hacer. Ojalá este día hagamos historia y podamos ser más de la mitad los que salgamos a decidir el futuro de nuestro municipio, estado y país, porque recordemos que todo influye para el bienestar nacional.

Por eso, hoy los invito a salir a las casillas y votar para botar a quien está haciendo las cosas mal, más que un partido, más que lo que me dijeron o me dieron, mucho más profundo que eso se encuentra nuestra conciencia, libre para elegir a quien me parezca mejor. Libre para votar por quien represente, quizá no de manera idónea pero al menos mucho mejor, lo que quiero para mis hijos, “lo que es bueno”, lo que garantice  la dignidad humana, nuestro empleo, nuestra economía, nuestra salud, generando inversiones, otorgando atención médica y medicamentos que garanticen una vida más digna sin importar el color, el sexo, el partido o el apellido.

Que el enojo que se pudiera sentir por lo que está pasando en el país, en nuestro municipio o en nuestro estado, sea cual sea la situación en tu localidad,  sirva como trampolín para hacer lo que nos toca. Construyamos la victoria de un país que, en lo personal, amo tanto, un país que con todos sus defectos está lleno de gente bondadosa, de gente que sabe trabajar, de gente echada pa´delante. Si no votas, no te quejes.

Hace más de dos mil años una pequeña muchedumbre y una enorme indiferencia lograron que se liberara a un ladrón y asesino y se crucificara a un inocente, y este domingo, sino salimos la mayoría a votar, unos cuantos seguirán eligiendo a ladrones y relegando a quien verdaderamente valga la pena, a causa de la enorme indiferencia de quienes no salieron a votar. La Democracia inducida existe y es legal y solo puede ser combatida con una mayoría aplastante, ergo, incuestionable e irrefutable. NO DEJEMOS QUE LA MINORÍA DECIDA POR LA MAYORÍA y salgamos todos a votar para BOTAR a cualquiera que esté haciendo las cosas mal.

nayelipereznegron

Presidenta y fundadora de la Fundación Luchando Por Ángeles Pequeños (LPAP).

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