¿TE PASA ALGO MALO…? AGRADECE

¿Te pasa algo malo…? Agradece.

¿Me quieres decir que tengo que agradecer el estar triste, agobiado, desesperado, estresado…? Sí, para que ese sentimiento sea tu motor y te muevas. 

¿Te cortó el novio? Agradece. ¿Te despidieron? Agradece. ¿Llegaste tarde? Agradece. ¿Te enfermaste? Agradece. ¿Te caíste? Agradece. 

¿Perdiste a alguien querido? Agradece que lo conociste y que aprendiste de él o ella. ¡AGRADECE!

“¿Por qué?” no es la pregunta correcta; es: “¿para qué?”

Para que esa situación te saque del camino equivocado, para que esa situación te enseñe, para que crezcas en tu interior y como persona. 

Dios te va a incomodar por dos razones:

  1. Cuando te estás equivocando de camino.
  2. Cuando su plan es forjarte para algo más grande.

Ahí es cuando manda alguna situación aparentemente “mala”, para transformarte o para protegerte. Una vez leí algo que se quedó conmigo: Dios vio y escuchó conversaciones que tú no escuchaste y por eso te sacó de ahí. Te está protegiendo y redirigiendo al camino correcto, en donde estarás con las personas correctas. 

Cuando dejas de ver las cosas desde un papel de víctima (“pobre de mí, por qué a mí”) y lo aceptas, lo verás como una oportunidad para desarrollar ciertas habilidades. El dolor que estás experimentando cambia, porque sabes que te está moldeando. Sabes que es una prueba difícil, pero una vez que pasas el examen, avanzas de año. 

Recuerda: lo mencioné en el artículo anterior y lo hago en este también, para que realmente lo comprendas y no te enojes con Dios, ni te alejes de Él cuando suceda, ya que te tiene que incomodar para que te muevas, para que haya un cambio. Si no lo hiciera, por nosotros mismos no cambiaríamos.

Dios es el maestro que está en silencio durante esa prueba y pensarás que te ha abandonado; pero si lo invitas, si lo haces partícipe en tu tribulación y en tu día a día, te seguirá doliendo -porque Dios no te va a ahorrar el sufrimiento-, lo que sí va a hacer es darte paz, esperanza, serenidad. Te reconfortará el alma. Tu sufrimiento lo verás más ligero y tendrás la certeza de que saldrás de esta victorioso. 

Les pongo otro ejemplo -es de mis favoritos- y con él termino:

Había una vez un pastor que tenía 10 ovejas. La más pequeña era muy traviesa y juguetona. Cuando todas las ovejas se iban a dormir, ella se escapaba del corral y corría por el monte libre y feliz. 

El pastor no dejaba de verla y, con ternura y paciencia, iba a buscarla y la regresaba al corral. Esta acción se repitió por varios días. La oveja no entendía por qué no podía correr libremente por el campo, hasta que el pastor le torció una patita y no pudo caminar. La oveja, muy triste, lo miró y le dijo:

—No he hecho nada malo. Tú, que dices amarme, me has lastimado. 

Entonces, el pastor cargó a la ovejita y la llevó a la ventana. En el trayecto, le dijo:

Te amo más que a nada y me preocupo por ti cada vez que te escapas. 

Y cuando llegaron a la ventana, la oveja vio a un lobo afuera. El pastor le dijo:

—Te amo tanto, que fue la única manera que encontré para que esta noche no salieras. 

Así Dios permite que las cosas “malas” nos sucedan, porque nos está cuidando de algo peor, como pudiera ser nuestra propia destrucción al equivocarnos de camino.

Mariana Canepa Leite

Nacida en Ciudad de México pero saltillense de corazón, estudió la carrera de Mercadotecnia en el Tec de Monterrey. Es reconocida por su labor como conductora de noticias en radio y televisión. Siempre le apasionó la moda y en 2022 se trasladó a Milán, Italia, para cursar una maestría en marketing y comunicación de moda en el Instituto Marangoni de Milán. Otra de sus grandes pasiones es el senderismo, así como ayudar a los demás a convertirse en su mejor versión, ya que ha tenido que reinventarse más de una vez.