LAS MUJERES ESTÁN ENGAÑANDO MÁS

Mujeres están engañando más

¿Por qué hay más mujeres infieles y por qué muchas se quedan con sus parejas después de ser engañadas?

La infidelidad es un tabú universal y aún así es universalmente practicado, afirma la psicoterapeuta Esther Perel en su libro The state of affairs: rethinking infidelity (La situación de los amoríos: repensando la infidelidad).

Mujeres están engañando más
Esther Perel es considerada una referente actual en temas de relaciones amorosas modernas y su último libro es un best seller.
No en vano, escribe, la infidelidad es el único pecado mencionado en dos mandamientos de la Biblia: uno que prohíbe hacerlo y otro que prohíbe siquiera pensarlo.
La conversación actual sobre los romances tiende a ser divisoria, moralista y corta de vista, dice Perel en su libro, que se convirtió en un best seller inmediato, según el diario estadounidense The New York Times.
La experta, considerada una referente actual en temas de relaciones amorosas modernas se cierne en particular sobre las mujeres, tanto cuando engañan como cuando son engañadas.

¿Qué es ser infiel?

La definición de engaño varía de persona a persona, según la socióloga Alicia Walker, autora del libro The secret life of the cheating wife: power, pragmatism, and pleasure (‘La vida secreta de la esposa infiel: poder, pragmatismo y placer’).
Todos vamos por el mundo asumiendo que existe un concepto universal de lo que es engañar, pero la realidad es que dos personas pueden estar en la misma pareja y tener diferentes definiciones de lo que significa
¿Un beso es engaño o solo cuando se tiene sexo? ¿Y qué hay de mantener conversaciones eróticas en chats online o con una ex pareja?
Para algunas personas la infidelidad implica relaciones sexuales, mientras que para otras la intimidad emocional ya constituye una traición.

Mujeres están engañando más
¿Y qué hay de pagar por sexo, mirar pornografía, enviar mensajes con contenido erótico o estar en contacto con una ex pareja? La línea no siempre se traza en el mismo lugar.
Distintos estudios afirman que la infidelidad femenina oscila entre el 26 y 70%, y que la masculina va del 33 a 75%.
Sean cuales sean los números exactos, todos están de acuerdo en que están subiendo. Y muchos dedos señalan a las mujeres como las responsables del aumento.
La psicoterapeuta belga señala que, en comparación con 1990, las mujeres engañan 40% más, mientras que los números entre varones se han mantenido.
Dos personas pueden estar en la misma pareja y tener diferentes definiciones de lo que significa ser infiel.

Cuando ellas engañan

Solíamos pensar que los hombres engañan por sexo y las mujeres por razones emocionales, porque están enamoradas o porque quieren un nuevo marido. Sin embargo, en base a diversos estudios se encontró que los motivos para engañar varían según la persona y no por el género.
Muchas mujeres engañan a sus parejas tras pasar años o décadas sin sexo o sin que se cumplieran sus necesidades sexuales y lo sorprendente es que la mayoría de los amoríos surgen tras años de fidelidad, incluso en matrimonios felices donde las mujeres se encuentran en relaciones de amor y cuidado mutuo.
Ellas no quieren en verdad dejar esas relaciones, pero quieren dejar de ser la persona en la que se convirtieron. Quieren vivir una versión distinta de ellas mismas. El gran dilema es: ‘O te pierdo a ti o a una parte de mí’. Por eso es tan doloroso, porque en ambos casos se pierde.
Pero también están las mujeres que engañan luego de años de sufrir menosprecio, soledad, abusos. Es recién en este estado de extremo sufrimiento.
La infidelidad no siempre es síntoma de una relación fallida: a veces ocurre en matrimonios felices. Para Perel esto se debe al muy alto precio que paga la mujer infiel.

El estigma de perdonar

La esposa que engaña y la amante que ‘rompe’ con una familia sufren el castigo moral de la sociedad. Lo nuevo es que, tras la normalización del divorcio, también la que perdona al marido infiel es juzgada.
Operamos bajo este paradigma en que la monogamia equivale a amor y cuidado y la única respuesta razonable a la infidelidad es divorciarse. Entonces creemos que la persona que se está quedando no se respeta a sí misma o que se está conformando. Muchas personas mantienen la infidelidad de su pareja como un secreto para evitar ser juzgadas por decidir quedarse con él y eso puede derivar en aislamiento.

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Algunos romances rompen las relaciones y a veces las relaciones ya estaba muriendo al momento del engaño. Otros romances sacan a las personas de los estados de autocomplacencia y pereza en los que habían caído, convirtiéndose en un poderoso sistema de alerta que hace que las personas se den cuenta que no quieren perder al otro.
A veces la persona decide que todavía vale la pena pelear por la pareja o que la persona pierde más (en vínculos familiares, sociales y económicos) al separarse que quedándose.
80% de las personas se han visto afectadas por una infidelidad, ya sea como víctima o perpetrador, como amante o confidente, como hijo, familiar o amigo.

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