LA PANDEMIA: ANALOGÍA DE UN EMBARAZO

Hace unas semanas escuché a un padre comentar que la pandemia había comenzado justo en marzo, mes de la anunciación, y que este diciembre cumpliríamos los nueve meses de pandemia, llevando así todo un embarazo durante este tiempo.

Estas palabras me han hecho reflexionar mucho, quienes me leen desde hace tiempo saben que me encanta utilizar la palabra “Diosidencia” en la mayoría de mis textos, porque así veo todo en nuestra vida. Para mí, absolutamente todo lo que pasa es parte de una Diosidencia, como el que en este mes estemos por celebrar una Navidad durante pandemia; para mi gusto, una verdadera Navidad. Siempre platico que la Navidad más especial que hemos tenido como familia, fue la última que vivió nuestro hijo Luis Pablo con nosotros, y no fue especial por eso, ya que en ese momento teníamos fe de que él se aliviaría y pasaríamos con él las subsecuentes, fue especial porque nos dimos cuenta de que no necesitábamos tanto para vivirla y fue así que la vivimos en el cuarto de un hospital, con platos desechables y comida comprada, pero verdaderamente agradecidos por tener a nuestro niño con vida. Ese día nos sentíamos tan dichosos y esa dicha se expresaba con gratitud en cada sonrisa y acto de amor que vivimos durante la cena en el hospital.

Hoy me parece que será una Navidad similar; probablemente con poca gente y algunos hasta sin abrazos pero con tantos motivos para agradecer, y si la pandemia nos quitó a algún ser querido, tendremos entonces motivos para recordar, reflexionar y así también valorar a los que tenemos. Lo sé porque me ha tocado estar en ambos lados.

¿A quién daremos a luz esta Navidad?

Así como María vivió nueve meses de incertidumbre pero confiando ciegamente, así hemos vivido nosotros esta pandemia, y sin duda es una oportunidad para dar a luz a un ser transformado. Lo que estamos viviendo tiene que hacernos cambiar, porque si esto no lo hace, nada más lo hará; nueve meses son suficientes para formar una nueva vida y traerla al mundo. Reflexionemos qué vida queremos empezar a vivir junto con la llegada de la Navidad y el Año Nuevo. De una crisis no se debe de salir igual, debe hacernos más fuertes, y una pandemia debe hacernos mucho más sensibles al dolor del mundo, al dolor humano, a las pérdidas, pero también debe hacernos muy agradecidos. Es el momento ideal para abrir los ojos y mirar las cosas como realmente son y han sido siempre.

Hace un año, el título de mi columna era: “que este 2020 te caiga el 20”, y hablaba precisamente de que estábamos viviendo en un mundo descontrolado de información y materialismo, que tenía que caernos el veinte de lo que de verdad importaba en la vida. Pues bueno, espero que este momento sea una oportunidad de hacerlo, de renovarnos, de no ser los mismos, de reinventarse, de construirse y construir un entorno mejor. Primero nosotros, después persona a persona, porque cuando uno logra cambiar desde su interior, ese cambio se refleja y se transmite con algunos de los suyos y empieza a lograrse una cadena de cambios profundos y verdaderos. Esta Navidad tendremos la oportunidad de vivirla como María y José: no en las situaciones idóneas, pero con la enorme oportunidad de ser agradecidos.

nayelipereznegron

Presidenta y fundadora de la Fundación Luchando Por Ángeles Pequeños (LPAP).

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