INTERPOL: LA NADA INCREIBLE

Interpol llega a México dentro del Corona Capital 2019, su música e influencia ya domina el país

Con informacion de AZUL DEL OLMO y Carlos A. Forjanes.

Hace casi diez años la Curva Cuatro del Autódromo He r m a n o s Ro d r í g u e z se convirtió en el espacio donde se consolidaría uno de los festivales más importantes de México.

Por primera vez, en octubre de 2010, el Corona Capital encendió sus escenarios para reunir a miles de personas y colocarlas frente a bandas como Pixies, Echo & the Bunnymen, James e Interpol en un mismo día.

Diez ediciones después, con un vínculo muy estrecho con el público mexicano y con el recuerdo de aquella experiencia, Interpol aceptó la invitación para regresar a encabezar el cartel del Corona Capital.

“Es súper emocionante. Recuerdo que la primera vez que tocamos en el festival, encabezamos el cartel junto con Pixies, una de mis bandas favoritas, y verlos frente a 50 mil personas que se estaban volviendo locas con cada canción que tocaban era una de las cosas que siempre había querido vivir.

“De pronto nos dimos cuenta de que nosotros acabábamos de hacer exactamente lo mismo, que estábamos compartiendo el mismo público en México, era una locura”, compartió en exentrevista Sam Fogarino, baterista de Interpol.

En aquella primera edición poco más de 60 mil personas corearon el nombre de Interpol hasta que los músicos neoyorquinos aparecieron en el escenario Capital, los 14 minutos de retraso con los que salieron dejaron de ser importantes cuando temas como Success y Rest My Chemistry resonaron en las bocinas y, aunque Pixies comenzó a tocar e Interpol aún no terminaba, el público escuchó hasta la última nota.

“Me acuerdo muy bien, además de Pixies, de un océano de personas, no tenía fin y no parecía que fuera la primera edición del festival. Con todo respeto hay un montón de festivales por todo el mundo y el esfuerzo de los que trabajan en cada uno es enorme, pero aquí las cosas fluían, fluyen de una manera increíble, única.

“Ustedes son los responsables de que estemos de vuelta, aquí es donde han pasado muchas de las cosas que hemos vivido en los últimos diez años y eso nos hace sentir muy cómodos y emocionados, porque hay respuesta, el público sigue creciendo, los periodistas siempre están al pendiente, nos hacen sentir muy cómodos siempre… es como sentir que siempre estamos invitados.

¿Por qué no regresar a México cuando grabamos un disco, un EP o tocamos en un festival?, es increíble cada vez que venimos”, agregó el guitarrista Daniel Kessler.

Tanto el guitarrista como el baterista comentaron que actos mexicanos como el Corona Capital son un reflejo de la pasión que el público siente por la música. Es esta misma pasión la que ha hecho que Interpol siempre considere a México en sus planes de gira y promoción.

Hace unos días Interpol visitó la CDMX para presentar a sus fans A Fine Mess, su más reciente EP, conformado por cinco temas escritos por el vocalista, Paul Banks, y que la banda grabó durante una estancia en Nueva York.

“Tenemos una conexión muy fuerte con México. Hicimos una conferencia de prensa aquí para dar a conocer nuestro disco Marauder el año pasado, tocar aquí es completamente diferente a cualquier otro lugar del mundo, al igual que los fans, nos parece que hay un amor mutuo y de alguna manera quisimos mostrarle el aprecio que les tenemos y no quisimos dejar pasar la oportunidad de hacerlo con este EP.

“Todas las canciones las escribió Paul y pienso que él es quien podría describir mucho mejor cada una de las letras, pero cada uno de los discos que grabamos, desde que comenzamos hasta hoy, es sin duda un reflejo de nuestras experiencias como banda y como personas.

Reflejan el momento en el que nos encontramos individualmente y también como grupo, son como un documento de quienes somos”, agregó Kessler.

Casi sin esperarles, Interpol han vuelto. Cuatro años después del tibio “El Pintor“, recuperan el pulso de sus inicios con “Marauder“.

Charlamos con Sam Fogarino (batería) sobre aquella escena neoyorquina de inicios de los 2000 donde compartían el trono con The Strokes, de cómo rearmarse tras la controvertida marcha de Carlos D y de un futuro para el que se ven reforzados: “Somos un matrimonio de tres, pero sin sexo“.

 

“Todas las canciones las escribió Paul y pienso que él es quien podría describir mucho mejor cada una de las letras…”

 

Hablabas antes del cincelado de Interpol como una banda de tres piezas, casi como un triángulo. ¿Es la relación más larga que has tenido?

¡Lo es! Es una locura pensarlo, y no hemos roto ninguna vez (risas)… Es un matrimonio entre tres hombres. Un matrimonio sin sexo (ríe). Al principio era difícil ‘sincronizarse’, porque tenemos diferentes personalidades y somos tan intensos.

Quizá por eso me gusta tanto este nuevo disco. Porque es un ‘¡Hey, aquí estamos!’.

 

Una relación de tipos que ya se han visto mucho. Tú vives en Atlanta, Paul tiene su famosa casa en Panamá, Daniel baja mucho a México… ¿Es la música el gran vínculo entre los tres vértices de ese triángulo?

Sin duda. Cuando vivíamos en Nueva York ensayábamos cuatro días por semana. Teníamos un trabajo, además. Cuando nuestra carrera avanzó, pensé que por qué tenía que estar en Nueva York.

Todo es más caro. Fui el primero en mudarme… Funcionó. Ya no necesitamos estar en el mismo lugar y al mismo tiempo. En la época de ‘El Pintor’ empecé a subir a Nueva York dos semanas cada mes hasta que lo acabamos. He repetido esa fórmula.

 

“Ustedes son los responsables de que estemos de vuelta, aquí es donde han pasado muchas de las cosas que hemos vivido en los últimos diez años y eso nos hace sentir muy cómodos siempre…”

 

Casi veinte años después, mucha gente se sigue preguntando si aquel boom de revival post-punk en Nueva York, el de Interpol, los Strokes y demás, fue una escena real o algo que se sacaron los medios de la manga…

Es un debate interesante. Recuerdo que por entonces me movía con Nick Zinner (Yeah Yeah Yeahs), íbamos a Williamsburg, veíamos a los chicos de TV on the Radio que trabajaban en una cafetería, todos más o menos ensayábamos en los mismos locales, sacamos disco más o menos a la vez… Sólo te puedo decir que la siguiente vez que vi a los TV on the Radio… fue en Tokyo. Así de rápido fue todo.

Es difícil hablar de una escena musical cuando todo estalla y de repente estás recorriendo todo el mundo.

Como las bandas empezaron a triunfar, fueron más los fans los que hablaron propiamente de una escena en Nueva York. Quizá porque cuando algo se hace global, tienes que apuntar a dónde empezó, más que otra cosa. Simplemente éramos tipos haciendo cosas parecidas. Eso pasó en los sesenta, los sesenta… y así hasta la década de 2000.

Antes de entrar en Interpol pensabas que su sonido era demasiado retro, demasiado deudor de los ochenta…

Recuerdo la primera vez que escuché algo, allá por 1998, dos años antes de unirme. Un ingeniero que había trabajado con Daniel Kessler (guitarrista de Interpol) me puso una cinta suya.

Me gustó, pero no me sacudió. Sí, me pareció retro. Conocí mejor a Daniel con el tiempo y hablamos por teléfono. Hablamos de hacer algo, pero yo estaba en plan ‘bueno, quizá’. Al final nos vimos en un bar y me dio una grabación.

Eso fue una historia distinta. Habían crecido de una manera tan exponencial que no parecían la misma banda. De una banda de nivel ‘Ok’ a una que decías‘¡guau!’. Decidí que tenía que estar ahí.

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