Menos pantallas, más fichas sobre la mesa. Esa fue la propuesta que reunió a un grupo de mujeres para descubrir el Mahjong, un juego de mesa de origen chino que combina estrategia, habilidad mental y un toque de suerte.
Adriana Ramos, Vicky Viesca y Rosy Mercado invitaron a Carolina, de Monterrey, para impartir una clase dirigida a principiantes de cualquier edad. La idea era aprender, pero también regalarse una mañana para convivir, platicar y disfrutar.
La cita resultó todo un éxito. Entre cafecito, risas y la concentración de quien está a punto de cantar “¡Mahjong!”, las asistentes aprendieron a formar combinaciones, decidir cuándo arriesgar y cuándo esperar, además de leer las jugadas de sus compañeras.
Carolina explicó el juego desde cero, con paciencia y carisma, hasta lograr que las primerizas se engancharan con la dinámica. Hubo preguntas, exclamaciones, aplausos y la satisfacción de aprender algo nuevo juntas.
El Mahjong combina la estrategia y la habilidad mental con una dinámica que recuerda al clásico Rummy. Pero su atractivo va más allá del juego: en tiempos de hiperconectividad, también ofrece una oportunidad para hacer una pausa, dejar a un lado las notificaciones y recuperar el gusto por reunirse alrededor de una mesa.
Más que una clase, fue una mañana para desconectarse del ruido y conectar entre sí. Porque el Mahjong ejercita la mente, pero también fortalece la amistad.
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