Especialistas
/ 5 julio 2026

¿Y SI SÍ?

Más que un partido, la Selección Mexicana nos recuerda que todavía existen momentos capaces de unir a todo un país.

Hay algo que siempre me ha gustado de los partidos de la Selección Mexicana. No importa si eres el aficionado que conoce cada alineación o si solo ves futbol cuando juega México. Ese día, de alguna manera, todos nos ponemos la misma camiseta.

Las conversaciones cambian. En las casas se prepara comida especial , en los restaurantes se buscan pantallas, en los grupos de WhatsApp empiezan a mandar stickers y videos y, por noventa minutos, millones de personas compartimos la misma esperanza y eso en verdad me parece profundamente bonito.

Vivimos en un país donde muchas veces las noticias nos dividen. Opiniones distintas, realidades diferentes, problemas que parecen no terminar, pero de pronto aparece un partido de la Selección y recordamos que todavía existen cosas capaces de reunirnos.

No se trata únicamente de futbol. Se trata de sentir orgullo cuando escuchamos el Himno Nacional, de emocionarnos al ver nuestra bandera, de celebrar con desconocidos un gol como si nos conociéramos de toda la vida, de abrazar a quien está al lado sin preguntar por quién vota, qué piensa o de dónde viene. Por un momento, simplemente somos mexicanos.

Y si algo caracteriza a México, es que nunca dejamos de creer. Incluso cuando las probabilidades no están de nuestro lado, siempre aparece esa pequeña voz que nos dice: “¿Y si sí?”

¿Y si sí damos ese partido inolvidable?

¿Y si sí sorprendemos al mundo?

¿Y si sí volvemos a abrazarnos con un gol al último minuto?

Esa esperanza, que para algunos parece ingenua, para mí es una de las cosas más bonitas de ser mexicana.

Hoy volveremos a sentarnos frente a una pantalla con la ilusión intacta. Porque eso también hacemos muy bien los mexicanos: ilusionarnos una y otra vez... Aunque nos hayan roto el corazón en otros mundiales siempre encontramos una razón para creer que esta vez puede ser diferente.

Y quizás eso también habla de nosotros fuera de la cancha. Nos caemos, nos levantamos, reinventamos nuestros sueños y seguimos adelante. Encontramos motivos para celebrar de muchas formas: alrededor de una mesa, en una sobremesa familiar, con amigos, en un grito de gol o simplemente viendo ondear nuestra bandera.

Ojalá hoy ganemos, claro que lo deseo, pero más allá del marcador, espero que nunca perdamos esa bonita costumbre de reunirnos alrededor de una misma emoción y un mismo propósito porque los partidos terminan, los goles pasan y los torneos se acaban , pero ese sentimiento de escuchar el “¡Viva México!” con el corazón acelerado... ese permanece.

Y mientras exista esa emoción compartida, siempre habrá razones para creer en este país.

Hay quienes creen que el fútbol solo es un juego. Yo creo que, por noventa minutos, también es una forma de recordarnos que, a pesar de todo, seguimos creyendo. Y eso, en México, vale muchísimo.

Porque al final, el orgullo también se vive de muchas formas.

¡Vamos, México!

Historias 360