Te vas a convertir en alguien más,
que con tu presencia iluminarás
y esperanza sembrarás.
En el camino habrás de tropezar,
más de una vez querrás abandonar.
Pensarás que todo terminó,
que ya no quedan fuerzas para andar.
Pero el silencio también sabe enseñar.
Habrá un tiempo para esperar
y un tiempo para sanar.
Querrás vivir al ritmo de los demás,
subir una foto en Instagram
para demostrar que ahí estás.
Pero de ti se pedirá algo más.
Porque no naciste para impresionar,
naciste para transformar.
Y para convertirte en quien has de ser,
primero tendrás que dejar de ser.
Perderás mucho de lo que creías tener,
para descubrir que el alma no se puede romper.
Entonces comprenderás
que nada fue para castigar;
todo fue para preparar.
Y un día mirarás atrás
y entenderás
que aquello que tanto dolió abandonar
era exactamente lo que tenías que soltar.
Extenderás tus alas y volarás,
pero no al ritmo de los demás.
Aprenderás a creer,
aunque no puedas ver.
Dejarás de competir,
para empezar a construir.
Ya no buscarás encajar,
porque entenderás
que no naciste para imitar.
Renacerás como la mujer que estabas destinada a ser.
Caminarás ligera,
sin necesidad de demostrar.
Encontrarás la paz,
incluso cuando el camino vuelva a desafiar.
Y entonces comprenderás
que nunca se trató de convertirte en alguien más;
sino de recordar quien eras antes de dudar.
La historia de tu vida no terminó en el ayer, la mujer en la que te estás convirtiendo todavía está por florecer.
Lo mejor de ti aún está por llegar.
Solo te pido no renunciar.
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