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/ 19 julio 2026

EL VINO DEL ADIÓS

Una dinámica para crear un vino personalizado dio paso a una historia inesperada: una pareja recién divorciada encontró en una botella la mejor forma de despedirse.

Hola a todos, mis estimados enófilos.

Hace unos días participé en un evento en León, Guanajuato, de esos encuentros donde las vinícolas presentan sus mejores etiquetas y los asistentes descubren nuevas propuestas de la vitivinicultura mexicana. En uno de los stands se organizó una dinámica poco común: “Arma tu propio vino”.

Después de una breve charla sobre las características de distintas variedades de uva, cada participante podía crear su propia mezcla. Algunos elegían un 20% de merlot y 80% de cabernet sauvignon; otros preferían combinaciones más atrevidas. Al final embotellaban su creación, colocaban el corcho, diseñaban una etiqueta y bautizaban su vino.

Entre los participantes había una pareja que siguió la explicación con mucha atención. Eligieron una mezcla mitad shiraz y mitad cabernet sauvignon. Debo admitir que la combinación me llamó la atención, así que me acerqué para preguntarles qué los había llevado a esa decisión.

La respuesta estaba escrita en la etiqueta.

“El vino del adiós”.

Confieso que el nombre despertó aún más mi curiosidad.

El hombre, con una serenidad que pocas veces he visto, me explicó:

—Durante muchos años compartimos el gusto por el vino. A ella siempre le gustó la shiraz; a mí, la cabernet sauvignon. Hoy firmamos nuestro divorcio y quisimos despedirnos haciendo lo que más disfrutábamos juntos: compartir una copa de vino.

Por un instante se me erizó la piel. No era una historia de tristeza, sino de respeto. Aquella botella representaba el cierre de una etapa y el reconocimiento de todo lo vivido. El vino que los había acompañado durante tantos años también estuvo presente en su despedida.

Y ya que esta historia nos llevó hasta la cabernet sauvignon, vale la pena recordar por qué es una de las variedades más importantes del mundo. Originaria de Burdeos, Francia, nació del cruce entre cabernet franc y sauvignon blanc. Su capacidad para adaptarse a distintos climas, su resistencia y la calidad de los vinos que produce la han convertido en una de las uvas tintas más cultivadas a nivel internacional.

Historias como esta recuerdan que una botella nunca contiene solo vino. También guarda recuerdos, encuentros y, a veces, despedidas.

Por eso, mientras exista la oportunidad, no dejen de compartir una buena copa con las personas que forman parte de su historia.

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