Cada uno de nosotros tenemos una historia en particular que hizo que estuviéramos aquí, en este mundo. ¿Llegamos por casualidad o causalidad? ¿Qué tanto tuvo que pasar en el destino para que naciéramos?
Cuestionar nuestra existencia nos demuestra lo especiales y únicos que somos, tanto, así como la Luna Azul. Quiero creer en ello, en que somos producto del universo como algo mágico y realmente bello, con explicación científica y también con algo místico.La Luna Azul tiene una explicación científica, así como nuestro nacimiento; nosotros somos producto de la evolución biológica, de la rareza en que dos personas tuvieron un encuentro especial para crearnos junto con el universo.
La Luna Azul es un fenómeno astronómico que ocurre cuando una misma etapa del tiempo logra contener dos lunas llenas. No es que la Luna cambie de color ni que el cielo anuncie algo sobrenatural; su rareza está en la coincidencia, en lo poco frecuente.Y creo que es justo ahí donde nace nuestra autenticidad: en lo raro y diferente que podemos llegar a ser, en eso que revela el poder tan mágico que tenemos aquí en la Tierra.
¿Qué buscar este día en el cielo?
A nosotros mismos, al amor que hay en nuestro interior, paz en entender que los cambios se presentan hasta en la Luna, esperanza en que algo muy, muy grande nos trajo aquí y nos sostiene. En que las estrellas siempre salen para iluminarnos en cualquier oscuridad y en que el ciclo de la vida es perfecto e imperfecto a la vez, como nuestra propia vida.
¿Cómo observarla?
En realidad, es aprender a mirar despacio, así como se mira lo que nos apasiona, lo que amamos. No hace falta un telescopio ni conocimientos de astronomía; basta con salir unos minutos, levantar la vista y permitir que la noche haga lo suyo.
¿Qué creer?
Lo que queramos. Pide deseos, manifiesta cambios, agradece bendiciones, cierra ciclos.Sé consciente de lo que eres; que, aunque a veces nos sintamos muy pequeños en este gran universo, somos lo suficientemente grandes y poderosos para existir.
Podremos entender que quizá la verdadera magia de la Luna Azul no esté en el cielo, sino en lo que despierta dentro de nosotros. En esa necesidad humana de mirar hacia arriba cuando la vida se siente demasiado rápida, pesada o incierta.
Y quizá, al final, todos estamos esperando nuestra propia Once in a blue moon: ese instante raro, irrepetible y extraordinario que nos recuerde quiénes somos y por qué estamos aquí y como es que llegamos hasta el día de hoy.