Una vez más está aquí, se siente, se respira, se ve.Las hojas de los árboles van cambiando de color, los atardeceres nos regalan una hermosa combinación de tonos cálidos y los aromas y sabores propios de estos meses ya se hacen presentes por todos lados.Nuevamente llega el otoño, una de mis estaciones favoritas del año, que me hace reflexionar sobre la vida, los cambios, los inicios y los finales.Es una temporada que, sin lugar a duda, nos regala hermosas analogías y metáforas, que se presta perfecto para la introspección, la calma y el cambio. También nos permite disfrutar de nuestro hogar, de los días lluviosos, de las charlas con los amigos y de las tardes de café.En lo personal, es un buen pretexto para romantizar los días, los planes, los sentimientos y la vida; para escribir sobre nuestras emociones, los aprendizajes que obtenemos a lo largo de los meses y cómo queremos también cerrar el año.El otoño se muestra, se presenta y llega; está en nosotros observarlo, analizarlo y vivirlo.Te comparto algunos aprendizajes que me regala desde que aprendo a sentirlo:
1. Todo tiene una temporadaEl otoño nos recuerda que nada permanece igual para siempre. Hay personas, relaciones, trabajos, etapas y versiones de nosotros que llegan, cumplen su ciclo y después cambian. No todo lo que termina es un error; algunas cosas simplemente llegan a su fin.
2. Soltar también es parte de vivirLos árboles no luchan por conservar sus hojas. Las dejan caer cuando llega el momento. A veces queremos retener aquello que la vida ya nos pide soltar. Abre tus manos y deja que el viento haga lo suyo.
3. Cambiar no significa dejar de ser túEl árbol cambia de color, pierde sus hojas y después vuelve a florecer, pero sigue siendo el mismo árbol. Nosotros también podemos cambiar sin perder nuestra esencia.
4. Hay belleza en el cambioEl otoño es hermoso precisamente porque todo está cambiando. Tal vez hemos aprendido a mirar el cambio como una pérdida, cuando también puede ser una verdadera transformación.
5. No tenemos que florecer todo el tiempoHay una presión constante por estar bien, avanzar, producir y crecer. El otoño demuestra que también existen etapas para detenernos. Descansar, estar confundidos o simplemente atravesar un momento difícil también es parte del proceso.
Como siempre se dice, la naturaleza es sabia y nos muestra el camino. Lo transitamos de muchas formas y aprendemos de lo que hoy nuestros ojos observan y de lo que nuestro corazón siente.