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/ 6 septiembre 2026

EL INCENDIO YA TERMINÓ

Perdonar no borra el daño ni justifica a quien nos hirió; significa dejar de cargar con el fuego de una herida que ya terminó.

¿Por qué tengo que perdonar yo, si el que hizo el daño fue el otro?

Cuando alguien nos traiciona, nos humilla, nos abandona o nos lastima profundamente, perdonar puede sentirse injusto.

Imagina una casa. Una que construiste con años de amor y recuerdos. Un día, alguien provoca un incendio. El fuego destruye parte de ella y deja paredes llenas de cicatrices.

Pasa el tiempo, pero tú sigues hablando del incendio. Sigues pensando en quién lo provocó, por qué lo hizo y qué le dirías.

Hasta que alguien pregunta:

—¿Cuánto de tu casa sigue ardiendo?

—Ya no hay fuego.

—No me refiero a la casa. Me refiero a ti.

Porque a veces el incendio terminó, pero seguimos llevando el fuego dentro.

Quizá por eso Jesús insistió tanto en el perdón: porque sabía que el rencor también puede convertirse en una prisión para quien lo lleva.

El perdón no tiene que ver con la persona que nos lastimó. No es un favor para ella. Tampoco significa decir que estuvo bien lo que hizo.

Perdonar tiene que ver con la persona en la que nos convertimos después de haber sido lastimados.

Como Jesús, en la cruz, que en vez de responder al dolor, con dolor, miró al cielo y pidió a su Padre que nos perdonara.

No porque lo merezcamos, sino porque su corazón es grande y misericordioso.

Porque la cruz, aunque doliera y pareciera su final, no lo era. Su historia continuó.

Como la tuya tampoco termina en el momento en que alguien te hiere.

Pero si te quedas en la herida, se hace más profunda. Y esta vez, el responsable serías tú.

Quizá algunas paredes tendrán cicatrices.

Quizá algunas habitaciones nunca volverán a ser iguales.

Pero una casa marcada por un incendio sigue siendo una casa que puede volver a llenarse de luz.

No tienes que fingir que nunca hubo fuego.

Solo tienes que dejar de vivir entre las cenizas.

Y, por último, quiero dejarte una pregunta: si Dios te perdona, ¿por qué tú no haces lo mismo con quien te hirió?

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