Cuando muera, quiero que salga el sol y que caliente con sus rayos el corazón de los míos.Cuando muera, quiero que te tomes un último café conmigo y que me prometas que seguirás disfrutando de su sabor y, sobre todo, de esos momentos en los que una taza de café se convierte en la mejor compañía.Cuando muera, quiero que recuerdes alguna anécdota conmigo que te haga sonreír y que la compartas con quien esté a tu lado.Cuando muera, quiero rosas rosas. Sé que ese color me seguirá encantando y que combinará con lo que lleve puesto.Cuando muera, quiero verme bella. Píntame los labios de color rosado y acuérdense de lo bella que siempre fui.Cuando muera, quiero que las conversaciones estén llenas de alegría, de júbilo y de buenos recuerdos.Quiero que las lágrimas que se derramen sean para desahogar el alma, no por sufrimiento ni por dolor, sino por todo aquello que significó haber compartido la vida conmigo.Cuando muera, escribe algo sobre mí, plasma en papel lo que sientas en ese momento y guárdalo para ti.Quiero que haya música, de la que siempre escuché, de la que canté, de la que me hizo sentir y vivir.No quiero que vistan de negro. Vayan vestidos de colores claros, hablen de lo bonita que fue mi vida y de lo afortunada que fui de ser quien soy.Recuérdenme con cariño, con alguna palabra, con un objeto o con un corazón. Me encantó tanto vivir que, de alguna manera, seguiré por aquí, haciéndome presente en todo aquello que tanto me gustaba.Recuérdenme con paz, con amor y con la certeza de que, algún día, nos volveremos a ver.Quédense con lo bonito que vivimos, con lo que aprendimos y con todo lo que compartimos a lo largo de tantos años.Pónganme en su ofrenda, que no falten los colores del papel picado, las flores de cempasúchil ni, mucho menos, el pan de muerto. Prendan una vela y sientan mi presencia, seguro estaré con ustedes en esos días tan especiales, llenos de nostalgia, tradición y recuerdos.Cuando muera, ustedes vivan, sigan, continúen su viaje. No se detengan por mi partida, porque la vida sigue y todavía les quedan muchos momentos por disfrutar, muchos lugares por conocer y muchas razones para sonreír.Cuando muera, llévenme en su corazón. Platiquen conmigo, pídanme que los guíe y los cuide. Yo, dondequiera que esté, tengan por seguro que, de alguna manera, seguiré acompañándolos.Cuando muera, no me iré del todo.Viviré en el mar, en el cielo, en los atardeceres, en la lluvia, en los paisajes y en el aire. Me transformaré en todo aquello que alguna vez me hizo sentir viva y esa será, sin duda, la transformación más bonita que tendré.Cuando muera, no habrá un después, sino un para siempre...
Y mientras llega ese día, celebremos la vida, abracemos a quienes tenemos cerca y disfrutemos de cada instante. Que este Día de Muertos nos recuerde que hoy estamos aquí, y que mientras haya vida, siempre habrá historias que contar, recuerdos que crear y amor que compartir.