Una sencilla forma de desahogarse

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Aunque no lo deseemos es inevitable vernos envueltos en problemas personales , situaciones difíciles, tristezas, frustraciones, sentimientos encontrados, despedidas o simplemente cambios de humor que nos producen ese famoso nudo en la garganta, dolor en el pecho o un enorme hueco en el estómago. Cuando sucede, no podemos dejarlos pasar, ignorarlos o cargar el peso en soledad. Tenemos que buscar la manera de sacarlos y expresarlos ya que si dejamos que nos habiten consumirán nuestra energía y nos comportaremos como robots. Tenemos que ver por nosotros mismos, cuidarnos, apapacharnos pero sobre todo aprender a desahogarnos.

¿Qué haces tú para desahogarte?, ¿Eres de los que grita, llora fuerte o en silencio? , ¿Qué te produce un poco de paz en el momento más crítico? , ¿Qué te hace ver una pequeña luz en la obscuridad?, ¿Que hace que tu mundo se despeje y te olvides un poco del peso que llevas en los hombros?, ¿Cuál es esa pequeña acción que te permite deshacer todas los pensamientos negativos que inundan tu cabeza? En esta ocasión no me refiero a los pilares de vida, hoy no hablo del amor de los hijos, ni de los consejos de las amigas, ni del soporte de la pareja, ni mucho menos dejare que te pongas el disfraz ni el apodo de mujer maravilla, te hagas la fuerte y utilices la frase “Ya se me pasara” porque eso no se pasa, más bien se acumula y en un futuro no muy lejano se presenta por medio de enfermedades.

Entonces para evitarnos temas más delicados hoy quiero que indagues únicamente en ti y en lo que disfrutas hacer, lo que realizas de manera natural, tu don nato; hoy hablo de aquello que platicas sin titubeos, eso que piensas y te hace sonreír. Y ahí encontramos la respuesta; tan sencilla y compleja a la vez. Si, desahógate con tus pasiones, con lo que disfrutas hacer, con tus hobbies y tus gustos. Por un momento deja de lado todo aquello que te impide ver lo azul del cielo y encuentra el momento perfecto para ponerte de nuevo tus tenis y sal a correr, desempolva tu cámara y toma grandes fotografías, pruébate tus zapatillas de ballet y empieza a girar, escucha tus canciones favoritas y cántalas a todo pulmón, prepara la sopa de tu abuela y con su sabor siéntela cerca , re decora tu casa, lee otra vez un libro de amor, busca una clase de yoga, o aprende a meditar. Yo por ejemplo volví a escribir. Es una actividad que no me toma más de una hora más sin embargo me deja la sensación de plenitud por mucho más.

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