STEPHEN FRY, WIZ KHALIFA Y EL “TURCO” MOHAMED

Stephen Fry es un actor y director británico de cine, que siempre se ha caracterizado por su humor satírico y su pesimismo exacerbado. Títulos como “V de Vendetta” o “Sherlock Holmes” demuestran su versatilidad para la gran pantalla y cómo ya representa un papel importante en el mundo hollywoodense.

Aparte de su carrera profesional Fry se ha distinguido por ser uno de los impulsores del ateísmo en el mundo. Nunca ha negado su deseo de expandir este estilo de vida a cada rincón y su esfuerzo le ha llevado hasta crear videos para niños, con la idea de adoctrinarlos bajo esta filosofía.

En uno de ellos, Stephen Fry lanza esta inquietante cuestión: «Imagínate que tienes un pastel de chocolate -el que más te gusta- gigante. Delicioso. Pero es un pastel que nunca se acaba. Puedes comerlo y comerlo y comerlo… pero el pastel sigue intacto cada vez que pareces terminarlo. ¿Qué va a pasar? Que tarde o temprano te vas a hartar de ese pastel. O piensa en el mejor libro que hayas leído: bien escrito, con intriga y que atrae desde la primera línea al lector… pero es un libro sin fin, que nunca se acaba.

¿Verdad que en un momento dado vas a dejar de leerlo?». Y sentencia con esta afirmación: «¿Qué es lo que hace que algo sea bueno? Que al terminarlo, podemos decir: “estuvo muy bueno. Lo he terminado y me gustó”. Pensar en una felicidad eterna no es lógica, no tiene sentido. Por eso, el cielo como nos lo describen la mayoría de las religiones carece de fundamento; no existe».

Para responder a esta cuestión -bien planteada a decir verdad- viene en mi ayuda Wiz Khalifa, un rapero estadounidense que en el año 2015 sacó una canción, junto con Charlie Puth, para la película Fast and Furious 7 titulada “See You Again”, en donde literalmente llora la muerte del actor Paul Walker y le dice con cierta esperanza en el estribillo: «Ha sido un día largo sin ti, amigo mío. Pero te lo contaré todo cuando volvamos a vernos. Hemos recorrido un camino largo desde que comenzamos… pero te lo contaré cuando nos veamos de nuevo».

Y aquí ya entrevemos la respuesta a Stephen Fry. Hay algo de lo que nunca nos cansaremos y que nuestro corazón anhela continuamente: queremos amar y ser amados. Y nada ni nadie nos puede impedir que esto se lleve a cabo. Ni siquiera la muerte. Por eso, todo nuestro ser exige volver a ver a la persona amada que se nos ha ido.

Queremos volver a abrazarla, besarla, contarle cosas, pasar buenos momentos. Queremos volver a verla. Sabemos con certeza que nos reencontraremos con nuestros seres queridos. Y queremos que NUNCA se acabe. Y eso es la eternidad que Dios nos va a regalar. Eso va a ser el cielo.

Creo que el mejor botón de muestra para demostrar esto lo representa la imagen devastadora del Turco Mohamed abrazando su rosario tras la victoria de los Rayados de Monterrey el pasado diciembre. Con esas lágrimas –que conmovieron a todo México– venía la certeza de haberle cumplido a su hijo fallecido una promesa. Y nadie puede decirle a Mohamed que su hijo no lo vio y no le agradecía y se alegraba con su padre por todo lo vivido.

A mí me hubiera encantado estar ahí con el buen Turco para darle un fuerte abrazo. Y dárselo ante una mirada -¡qué increíble sería!- ya creyente de Stephen Fry. Y ahí, cantarle junto a Wiz Khalifa y Charlie Puth: «ha sido un día largo sin ti, amigo mío. Pero te lo contaré todo cuando volvamos a vernos. Hemos recorrido un camino largo desde que comenzamos… pero te lo contaré cuando nos veamos de nuevo».

 See You Again… hasta muy pronto.

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