SIMENON: DE PARÍS A NUEVA YORK

CEDILLO

No es lo mismo y nunca, comer en Metro Balderas de la ciudad de México, unos tacos de “bisteck”, que comerlos en una taquería de la Zona Rosa o de plano, unos buenos y rollizos tacos en un buen restaurante argentino o mexicano de Avenida Reforma. No es lo mismo comer un buen pedazo de ternera marinado a las finas hierbas en París, que comer una “burger” en Nueva York. No es lo mismo comer “un pastel de ciruelas, jugoso, perfumado con canela…” en París, Francia, a comer unas “Salchichas calientes” a las afueras de un “subway” en Nueva York…

Del cielo al infierno, sin duda. Aclaro, hay excepciones, pero pocas sin duda y se cuentan con los dedos de una mano. Por ejemplo, algunos de los mejores tacos que se preparan en todo México, están en un gran puesto a las afueras de la Plaza de Toros “La México.” El genio de Georges Simenon al crear al comisario más famoso de la historia, Jules Maigret, junto con la verosimilitud de su personaje, o mejor dicho, para darle categoría de ser real, lo hizo comer y cenar en grandes y pequeños restaurantes, tabernas, cafeterías; no pocas de ellas y de verdad, existentes en varios lugares del mundo donde se desarrolla la acción de sus textos, pero sobre todo en París.

Hay algunas otras obras literarias de Simenon (en honor a la verdad, no tengo el dato preciso; de su vasta producción, al parecer son tres novelas únicamente) donde no aparece Jules Maigret. Una de ellas es “Tres habitaciones en Manhattan”, publicada en 1995 en español. En esta, un actor francés tirado a la decadencia por la infidelidad de su esposa en París, emigra a Nueva York. En esa espantosa soledad del exiliado, conoce a una mujer en un café de medianoche. Dos soledades se unen como una voluta de humo de un cigarrillo en el aire, y se hacen uno. La historia entonces camina, juega y se desdobla. Mientras esto sucede, los personajes fuman, beben, comen.

Pero, la comida que ellos engullen en Nueva York dista mucho de la sentada y paladeada a la mesa por Jules Maigret de la cual hemos dado cuenta en dos textos anteriores. A vuela pluma vea usted lo que comen y beben y la descripción que hace el genio de Simenon en “Tres habitaciones en Manhattan:

“(En) Nueva York… (En su) brutal y tranquila dejadez. Pidió cualquier cosa, salchichas calientes.”

“Otra tabernita… ¡Daba igual! Dijo que sí y enseguida se arrepintieron… la sala era demasiado amplia, amarillenta, la barra estaba sucia, las copas presentaban un aspecto equívoco.”

Jesus R. Cedillo

Escritor y periodista saltillense. Ha publicado en los principales diarios y revistas de México. Ganador de siete premios de periodismo cultural de la UAdeC en diversos géneros periodísticos.

No hay comentarios

Dejar un comentario

Su correo electrónico no será revelado