¡Sensacional de gastronomía!

Siguen siendo la delicia para un buen puñado de lectores

 

Sí, estimado lector, el título de este texto de hoy, alude directamente a esas novelas gráficas (comics, historietas) que se venden aún a pasto en los puestos de revistas y periódicos. Son la famosa “Novela de vaqueros”, “Sensacional de lucha libre”, “Sensacional de traileros” y un largo etcétera que siguen siendo la delicia para un buen puñado de lectores (yo me incluyo). Al ir documentando a lo largo del tiempo esta columna, me he ido encontrando con datos extraños, anécdotas, historias que voy subrayando y de tan extrañas, pues sí, son de no creerse. Por eso hoy titulé este texto, así, “¡Sensacional de gastronomía!”

Las voy a contar en forma breve y sin orden ni concierto, es como las tengo anotadas en mis cuadernos y usted como buen lector, puede investigar cada caso en forma particular si es de su agrado e interés, pero no dejan de ser extraños los casos e imagino, hay cientos, miles de ellos, pero da la casualidad que estos son los que tengo, repito, ya subrayados y sirvan pues como cosa rara, anecdótica o de plano, casos sensacionales.

Comenzamos.

Se cuenta lo siguiente del Rey Adolfo Federico de Suecia (1710-1771), éste es recordado por ser una gran amante y mecenas del arte. Pero también era un gran glotón… y por eso murió. Murió a los 61 años. se cuenta, entre la leyenda y la historia, que ese día dicho Rey se sentó a la tabla y cenó langosta, caviar, chucrut, sopa de repollo, ciervo ahumado, naturalmente copas generosas retacadas de champaña y catorce platos de semia con mazapán y leche. Ese día murió.

Todos los escritores somos borrachos o medio borrachos (al menos yo, soy completamente borracho cuando lo practico. Usted olvidase del eufemismo de alcohólico o cosa parecida. No, no es un orgullo, pero a uno le gusta el buen trago, perdón). La gran mayoría de los escritores somos buenos bebedores. Hay también buenas excepciones, vaya, como el nipón Haruki Murakami, quien amén de no beber, practica el jogging como rutina de ejercitarse diario y mantener su excelente salud. Lo hace en competencias oficiales.

Es admirable. Pero a mi me gusta el trago, qué le vamos hacer.

Y el trago le gustaba harto al esteta Li-Po (701-762). Sus textos poéticos figuran como algunos de los más delicados jamás pergeñados. Es considerado uno de los mayores poetas no sólo de China, sino del mundo entero. Sus delicadas flores/poemas no pocas veces hablan sobre su gran pasión: el vino. Así fueron construidos o compuestos la mayor parte de sus versos, bajo el influjo del vino. Pues así murió también. Cuenta la historia que el gran Li-Po andando briago, se fue a las aguas del río Yangtsé tratando de abrazar el reflejo de una luna maravillosa que en éste se veía reflejada. Murió ahogado, literalmente.

Fue el inventor de la crema chantilly, fue el cocinero Françoise Vatel (1631-1671), quien era el encargado de servir en el reinado de Luis XIV. Ese día, ese infausto día, su majestad daba una cena, un recibimiento para dos mil personas. Como no llegaba el pescado fresco que el gran cocinero había ordenado, este tomó una decisión: se traspasó el pecho y el corazón con su espada. Prefirió la muerte con honor que el quedar mal ante su Rey y los invitados. Su cuerpo fue encontrado por el ayudante que… traía los canastos con el pescado fresco… Regresaremos al tema de “¡Sensacional de gastronomía!”

 

 

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