¿REGRESO A LOS EVENTOS “NORMALES”?

JESÚS CEDILLO

La pandemia vino a modificar el eje de la tierra. A nosotros, tristes y débiles humanos, nos ha hecho modificar absolutamente todo: vida social, vida familiar, vida económica, vida laboral, vida sexual. Poco a poco, no obstante que la peligrosidad del bacilo chino no ha disminuido ni un ápice, se ha vuelto a una “normalidad” anormal. Por estos días se anunció el regreso de eventos, o bien, la autorización de eventos sociales. Todos con las debidas restricciones que marcan las autoridades sanitarias del país. 

Por meses se han suspendido bodas, cumpleaños, reuniones sociales de todo tipo. Quinceañeras en sus fiestas, bautizos, confirmaciones, despedidas de soltera. En fin, todo lo que usted ya sabe. Pero junto con ese tipo de eventos se dejó de celebrar, precisamente, la vida. La vida social y el gusto por estar sentados en la tabla con pan, vino y sal. Una boda sin el tradicional asado de bodas, pues no es boda. Recuerde usted que este platillo es un blasón en la bella ciudad de Zacatecas. Comida ceremonial, comida para una boda. No cualquier evento. 

Y es que hay de comidas a comidas, de banquetes a banquetes y banquetes memorables que se quedan en la historia de los participantes, y no pocas veces en la historia de la humanidad. Usted y yo lo hemos explorado en este espacio de VANGUARDIA los domingos: hay comida ceremonial (banquetes de cumpleaños, bodas, bautizos. Incluso, banquetes fúnebres); hay comidas de bienvenida, de recibimiento (el padre que recupera a su hijo al que consideraba perdido -en el Evangelio de Lucas- y apenas lo ve en la distancia, manda aderezar mesa y vestidos y ordena matar el “becerro gordo” para hacer fiesta. Cap. XV); hay banquetes por los triunfos deportivos obtenidos, hay comidas y celebraciones de negocios; hay banquetes para enamorados (14 de febrero); banquetes por fechas especiales (10 de mayo, Navidades…). 

Pues sí, estimado lector, todo lo anterior entró en pausa, se detuvo por la temible pandemia, que nada más no cede ni un milímetro. De hecho, en países como España e Inglaterra se habla de un gran rebrote, que puede de nuevo confinar en sus viviendas a toda su población. Una desgracia terrible si lo vuelven hacer.  

La gente ya está muy cansada y fastidiada de estar en casa, confinados. Encerrados. Y claro, no es lo mismo comer dos personas en soledad, tres o cuatro meses día con día, que el estar apoltronados en un buen restaurante chocando vasos y copas y escuchar cómo crepitan las brasas del fuego al momento de dejar en su punto una buena carne asada, o bien, un cabrito a la leña. Ni se diga con la atención glamorosa de un buen mesero y todo el ambiente que rodea este tipo de eventos, como puede ser la boda de un familiar querido. Esperemos que este tipo de eventos que de nuevo se van autorizar cumplan con los protocolos necesarios para no ser de nuevo cancelados. Pero, sin duda, hacen falta todo tipo de eventos sociales, sin faltar su comida ceremonial.

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Jesus R. Cedillo

Escritor y periodista saltillense. Ha publicado en los principales diarios y revistas de México. Ganador de siete premios de periodismo cultural de la UAdeC en diversos géneros periodísticos.

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