RECUERDAN CON CARIÑO A LETY RICO

Sofía y Gerardo Morales con su mamá.

“Lety Rico me dijo que ella tenía un propósito en la vida, que era conectar gente, y acerca de conectar gente, a ella le gustaba mucho conocer personas, presentar personas, para que sucedieran cosas positivas, como relaciones de negocio, apoyo en la fundación en la que trabajaba, gente que ayudara a que se destrabaran cosas o que sucedieran conexiones. 

“Creo que una de las cosas que ella tenía como característica es que tenía mucha facilidad para hacer amigos y conocidos. No importa si era un pequeño artesano que reparara sillones o un presidente de una empresa para que apoyara una causa de una fundación. Era una persona muy sencilla que fácilmente se relacionaba con los demás. 

Lety con su familia, hermano y sobrinos.
Lety con su familia, hermano y sobrinos.

“Otra cosa que me quedó muy grabada, muchas cosas que yo convivía con ella, pues era la anécdota que he comentado antes de que ella falleciera. Más que una anécdota es cómo ella me mandó un mensaje, sin querer seguramente, antes de empezar su carrera de natación en Cozumel. Yo tenía un poco de temor de que se fuera a tropezar si es que iba a entrar corriendo al mar. Así imaginaba las carreras de triatlón y por desconocer yo le pedía que se cuidara, que no se fuera a tropezar, porque no era la más hábil en todo el tema de la corrida. 

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“Entonces, dos días antes de fallecer, me mandó un mensaje y me dijo: ‘no te preocupes, no voy a tener que correr. Es entrar al agua, aventarse al agua’. Entonces me mandó un mensaje que decía: ‘un salto al agua para comenzar una nueva vida’ y obviamente no es que estuviera prediciendo que ella fuera a fallecer. Yo sabía por qué lo decía, porque como todos tenía problemas. Buscaba en esta carrera iniciar una nueva etapa, demostrar un reto que a ella le apasionaba y considero que iba a terminarlo con mucho éxito, se preparó para hacerlo. Pero efectivamente empezó otra vida, una vida de eternidad y es simplemente una reflexión de cómo ella se fue y se fue feliz y se fue queriendo empezar una nueva vida. 

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“Hay anécdotas de personas que la conocieron en la fila, mientras iba a aventarse al agua y gente que hoy sigue rezando por ella, que sigue en redes sociales hablando de ella y sigue conectando gente y lo sigue haciendo aunque ella ya no está físicamente aquí. 

“Se va Lety, una saltillense que amaba su ciudad, muy orgullosa de Saltillo le gustaba presumir Saltillo en el buen sentido, pero que amaba conocer gente de muchos lugares. Una excelente hija, sobre todo, una buena hermana y una extraordinaria amiga, diría yo”, Luis Rico.

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“Con Lety reconecté con mi amor por la naturaleza, regresé a admirarla y permitirme llenarme los cinco sentidos de ella. Lety, como la amorosa madre naturaleza, creía en lo perfecto de todo lo que acontece; creía en los ciclos y sus nuevas etapas, que tal cual como en otoño las hojas caían, caían confiadas, confiadas en que mañana un nuevo brote venía a llenar de vida el paisaje”, Melina Treviño-Villagómez de Marroquín.

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Amiga, te recuerdo y disfruto pensarte caminando en la naturaleza. Tienes un corazón noble y con principios. Te recuerdo con la meditación a la orilla del lago. ¡Me encantó! Gracias por caminar a mi lado y por las charlas tequileras. Gracias por invitarme de tu familia. Me dejaste toda una tarea, ‘Reza por mí’. Te quiero, amiga”, Tere Méndez de Sosa.

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“Lety, una gran amiga, siempre pendiente de todos. ¡Mucho que agradecerle! Cuidaba todos los detalles en mi vida, los éxitos y penas familiares; siempre cercana, disfrutando y acompañando. Un gran ejemplo para mí y mis hijos de entrega y lucha incansable por amigos, por México, por sus hijos, hermanos, sus padres, por los más necesitados, por la sociedad en general. Deja una vara alta difícil de alcanzar. Gracias, amiga de mi corazón. Te extraño mucho”, María Isabel Guerra Fausti.

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“Lety, siempre dispuesta a ayudar al prójimo. En nuestro equipo de relevos KAPALE (Karina, Patty, Lety por siempre) siempre nos decía: ‘vamos, equipo, sí se puede y llegaremos a la meta’. Ella nos ganó y atravesó la meta de la vida”, Patty Castro Peart.

“Si tuviera que definir a Lety en una palabra, diría que la generosidad la caracterizaba. Para mí, ella más que una amiga fue mi hermana, pues aunque yo llegué de México a Saltillo en el año 96 y ella tenía su vida hecha y sus amistades de toda la vida, fue ella quien dio el primer paso para que nuestra amistad comenzara, invitándome a mí y a mi esposo a cenar a su casa. Ella me hizo parte de su familia invitándome a sus reuniones familiares y compartiendo conmigo a toda su familia. Anécdotas muchas, tales como navidades, cumpleaños y vacaciones en familia. Sin duda, para mí y para mi familia fue y seguirá siendo alguien muy especial y la vamos a extrañar muchísimo. De hecho, ya la extrañamos. Ahora vivo en Monterrey y no había semana que no habláramos y compartiéramos nuestro día a día. Ella me deja una herencia hermosa: una familia en Saltillo, y vivirá siempre en mi mente y en mi corazón. Por tal motivo, su generosidad es algo que nunca olvidaré. Pues qué más que compartir la familia, lo más preciado para ella”, Patricia Cequera de Vázquez.

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“Como dicen las palabras, nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma. Fue un gozo haber compartido tantos momentos juntas… alegrías, lágrimas. Ya te extraño mucho, mucho. Siempre una persona mágica”, Toñeta.

“Muñe y yo compartimos mucho. Hace un año y medio ella me ayudó muchísimo porque me operaron, se quedó conmigo en el hospital y me ayudó. Lo que puedo decir es que tenía una gran vocación por ayudar, que sin duda alguna, lo vio en mi abuelita Lucita y en su mamá, mi tía Lety”, Luzma Vega.

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“Hay tantas cosas que podría decir de Lety, fueron tantos los momentos compartidos. Tantas risas  y llantos. Siempre presente en las buenas y en las malas. Tenía las palabras exactas para dar un buen consejo y dar consuelo. Mujer valiente, inteligente, servicial, que amaba viajar.

Estoy agradecida con  la vida por haberme permitido crear tantas memorias. Fue mi hermana-prima. Éramos las tres mosqueteras, te amo Muñe, gracias por todo lo compartido”, Laura Mayela Ramos.

“La última oración que hicimos antes de entrar al mar, donde me decías: ‘Esta oración es buenísima y te va ir muy bien en el mar, NOS VEMOS EN LA META…’ Donde quiera que estes te abrazo y te suelto con mi corazón…Te quiero… MI BENDICIÓN”, Tencha Hernández, coach.

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“Amiga mía , te fuiste al lado de Dios, tan inesperadamente,  no te pude acompañar como habíamos planeado,  pero me diste la oportunidad de despedirme, de vernos un dia antes ,reímos y lloramos juntas, no nos tomamos ese tequilita que acostumbrábamos,  pero sí un té, pues ibas, sin saberlo, a tu tramo final. Brindamos por la vida, ibas feliz a tu competencia , me diste tiempo de decirte todo lo que te quiero, todo lo orgullosa que me siento de haber sido tu amiga , tu confidente , tu cómplice”, Lourdes Guajardo. 

“Qué tal si apoyamos a… no dejes de apoyar a.. hay que apoyar a…” ¡Siempre pensando en cómo ayudar a otros! Pensando en el de enfrente. Una persona empática toda la vida.Gran ejemplo”, Diana Castilla.

Lety Rico, Paty Castro y Karina González.
Lety Rico, Paty Castro y Karina González.
Carlos Ruiz

Jefe de información en Saltillo360.