ITZIAR UTUÑO: ESPAÑOLA, EMPODERADA Y SOBREVIVIENTE

ITZIAR

La actriz mundialmente conocida por su papel de Raquel Murillo en la serie de Netflix ‘La Casa de Papel’ que tuvo coronavirus sale triunfante ante el virus y se prepara para más proyectos.

DE FIESTA

Por Fabián W. Waintal ©

La nueva temporada de La Casa De Papel había llegado en el mejor momento, cuando la mayoría de los 150 millones de suscriptores nos habíamos quedado en casa por el distanciamiento social obligado de la pandemia. Pero para ese entonces, fuera de la ficción, una de las protagonistas también había caído entre las estadísticas de los afectados por Covid-19. Itziar Ituño, mejor conocida por su rol como Raquel ‘Lisboa’ Murillo había recibido la noticia el miércoles 18 de marzo.

Desde el viernes 13 ya había tenido los primeros síntomas de fiebre y tos seca, hasta que llegó “la confirmación del test epidemiológico. Es coronavirus”. También confirmado por ella misma, su caso fue bastante leve “estoy bien, pero es muy contagioso y peligroso” y obligándose a “quedarse en casa para proteger a los demás” (mientras también miraba la serie Ozark de Netflix) cumplió los siguientes 15 días de cuarentena que terminaron justo a tiempo, para el mismo 3 de Abril en que Netflix estrenó la cuarta temporada de ‘La Casa de Papel’, brindando incluso por videoconferencia con el resto del equipo de filmación.

“La gente en Netflix hace maratones para ver un capítulo detrás de otro y es algo que produce La Casa de Papel.”

– ¿La tercera y cuarta temporada la habían filmado al mismo tiempo?

– Estuvimos parando de trabajar, esperando la tercera, pero habíamos empezado a continuar con la cuarta hasta el 15 de agosto.

– ¿Y te fijas lo que opina la gente de La Casa de Papel en Internet sobre la nueva temporada?

– Por lo menos yo, he escuchado muchas más críticas a favor que en contra, pero es bueno que haya críticas, que la gente de su parecer, porque las primeras partes han funcionado muy bien. Era muy difícil seguir el éxito, pero creo que está funcionando bastante bien. En Netflix dicen que hemos tenido bastante éxito. No he escuchado muchas críticas.

– ¿Al momento de filmar la primera temporada imaginaron que iban a tener el éxito que consiguieron?

– No tanto, sabíamos que estábamos haciendo una buena serie, pero no sabíamos que iba a ser lo que fue.

– ¿Alguna vez te pusiste a contar la cantidad de países donde hoy te conocen por ‘La Casa de Papel’?

– No sé en cuántos países se está viendo pero es bastante internacional. Tuvo mucho éxito en países como Brasil, en Argentina, todo Latinoamérica es una bomba. Y también en Europa, en Alemania, en Italia mucho, incluso más que en España. Y ha sido una sorpresa muy grande porque gracias a Netflix se ha podido ver en muchos lugares, en muchos países y la respuesta ha sido increíble. Es una serie que engancha, la gente en Netflix hace maratones para ver un capítulo detrás de otro y es algo que produce La Casa de Papel. Estamos muy contentos.

– ¿Y cómo es el ambiente del rodaje, entre tantos actores protagonistas, cuando las cámaras están apagadas?

– El ambiente entre los actores… es muy divertido. Es verdad que tenemos que hacer muchas escenas de acción y emocionalmente muy fuertes, pero cuando paramos, nos reímos mucho. Nos llevamos todos muy bien, sobretodo en la carpa de la policía donde hay tanta tensión, hay todo el tiempo sonrisas, un chiste detrás de otro. La pasamos muy bien, de verdad.

Muchos ya vieron las cuatro temporadas durante la cuarentena. Otros todavía la están terminando y hasta puede ser causa de divorcio si algún marido o un novio se atreven a mirar algún episodio a solas, sin la pareja. Es por eso que tampoco sería justo revelar lo que pasa, más allá de contar que abarca la historia de una banda de ladrones (bautizados con el nombre de ciudades, para esconder la verdadera identidad) liderados por el ingenioso plan del ‘Profesor’: imprimir sin que nadie se entere miles de millones de euros en La Casa de Moneda que le da el título a la serie.

Solo quienes vieron las dos primeras temporadas saben cómo les fue. Pero, en el medio, vale la pena saber que Itziar Ituño es la única que pasa de un bando al otro, como la inspectora de la policía Raquel Murillo que en un principio trataba de atrapar a la banda hasta que se enamora de El Profesor y pasa a ser una más del grupo, con el seudónimo de ‘Lisboa’. Tampoco podemos decir si ella muere en algún momento, como nadie sabe lo que puede llegar a pasar con El Profesor, por el final sin final del final de la cuarta temporada.

Y sí, claro que habrá una quinta temporada. Una sexta, también. El gran problema es que el rodaje que tenían que haber empezado en el mes de abril, quedó suspendido por la pandemia del COVID19, cuando Netflix canceló todas sus producciones y habrá que esperar un poco más para develar las grandes dudas: ¿Qué pasará con El Profesor? ¿Cómo saldrán del Banco de España? ¿Tokio y Río tienen todavía futuro? ¿Y Denver con Estocolmo? ¿Y la infiltrada de Manila?

Lo cierto es que Itziar Ituño como Lisboa, en la próxima temporada tendrá un rol más que importante en la banda, como bien pueden suponer aquellos que terminaron de ver la cuarta temporada, mientras ella misma no descarta la posibilidad de generar otra serie con su propia historia “no me parece para nada descabellado que haya una precuela o un ‘spin off’ de La Casa de Papel”, sobre su personaje.

“Como mujeres tenemos una lucha constante en la sociedad, porque nos exigen tener que cuidar a todo el mundo y además trabajar y llevar una casa. Es demasiada la carga que se pone encima de las mujeres… nos han inculcado que tenemos que dejar muchas cosas para ser un poco más libres y empoderadas.”

GRABANDO

– ¿Qué es lo que más te gusta de Raquel ‘Lisboa’ Murillo?

– De mi personaje me gustan muchas cosas. Me gusta que es una mujer con cierta edad, que tiene una historia muy interesante para contar, porque hasta hace poco parece que las mujeres a partir de los 40 ya no éramos interesantes para hacer cine o televisión. Y eso está cambiando. Eso me gusta, porque Raquel tiene la misma edad que yo. Y tiene una historia muy potente. Es una mujer fuerte, pero también es vulnerable, no porque sea una mujer implacable, es empática, sabe escuchar, es buena persona, tiene buenos valores y hay un acto dramático a lo largo de toda la serie donde ella va descubriendo que su mundo se le derrumba. Tiene una mirada del mundo, con otros ojos, con otra altura, porque se da cuenta que los buenos no son tan buenos ni los malos no son tan malos. Ya ni sabe quiénes son los buenos ni los malos. Y ella decidió irse con los ladrones no solo porque se había enamorado del Profesor, ella ve también una posibilidad de cambiar al mundo.

– ¿Dirías que te pareces bastante a la mujer poderosa en un mundo de hombres que representa tu personaje de Raquel Murillo?

– ¿En la realidad? Yo creo que no tengo nada que ver con Raquel Murillo. No, no, yo soy bastante más simple, me tomo la vida como viene, soy muy viajera, no veo al trabajo como una fuente de poder importante. Soy actriz, en el mundo actoral, podemos trabajar sobre nuestros personajes pero siempre hay un director que dirige el barco. Creo que me parezco más a Raquel cuando se convierte en Lisboa. 

El norte de España, en el País Vasco, ya la había conocido mucho antes de La Casa de Papel, por el rol de la lesbiana Nekane Beitia de la telenovela ‘Goenkale’ que incluso tuvo mucha más duración en el mismo lugar donde ella nació, el 18 de junio de 1974. En el Teatro de Basauri, en Vizcaya, fue donde tomó las primeras clases de actuación aunque terminó recibiéndose de Licenciada en Sociología y Política, en la universidad. La carrera como actriz terminó ganando su corazón, cuando consiguió el primer trabajo en la película de TV ‘Adiós Oletzero, Adiós’. Y aunque probó hacer música con el grupo de danza Dangiliske y tuvo algo de fama como cantante de rock con Ingot y el grupo EZ3 (que se pueden buscar en Youtube) nada se compara con el éxito de ‘La Casa de Papel’.

– ¿Qué sigue después de la Casa de Papel?

– Después del rodaje, yo había empezado con otro proyecto Hil-Kanpaiak (Campanadas a muerto) que es una película del País Vasco, en nuestra lengua, que estuvimos rodando en setiembre y octubre. 

“No tengo nada que ver con Raquel Murillo (de La Casa de Papel). No, no, yo soy bastante más simple, me tomo la vida como viene, soy muy viajera, no veo al trabajo como una fuente de poder importante. Soy actriz, en el mundo actoral, podemos trabajar sobre nuestros personajes pero siempre hay un director que dirige el barco.”

– ¿En comparación con el cine, crees que en el mundo de Netflix está consiguiendo cierto balance entre el hombre y la mujer en los diferentes roles de la industria?

– No puedo hablar por Netflix, pero te voy a dar mi punto de vista: Creo que hace unos años, los papeles de las mujeres quizás no tenían tanto peso a la hora de narrar historias y creo que eso está cambiando poco a poco. Las mujeres estamos ganando terreno ahí. En los papeles femeninos dentro de las historias ya no se remiten solamente a acompañar al protagonista masculino, a ser parte de la acción y ser el objeto que salvar, cosas así. Está cambiando muchísimo todo el panorama y creo que La Casa de Papel es una buena muestra de ello. En La Casa de Papel, es muy importante el rol que juega cada mujer en la serie, pero todavía faltan mujeres directoras, mujeres que operen las cámaras, guionistas. Todavía queda mucho para hablar. Pero creo que vamos por un buen camino.

– ¿Cuál sería entonces el camino ideal?

– Como mujeres tenemos una lucha constante en la sociedad, porque nos exigen tener que cuidar a todo el mundo y además trabajar y llevar una casa. Es demasiada la carga que se pone encima de las mujeres. Eso sí también lo comparto con Raquel, porque nos han inculcado que tenemos que dejar muchas cosas para ser un poco más libres y empoderadas.

LA CASA DE PAPEL

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