ITESM HONRA DESTACADA TRAYECTORIA DE CARLOS GUTIÉRREZ COMO DOCENTE

 

Carlos Gutiérrez Aguilar, profesor con 35 años al frente de las aulas del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Saltillo, fue honrado en la posada de los trabajadores de dicha institución, donde tras 70 semestres de forma ininterrumpida ha brindado conocimientos y herramientas para los jóvenes, quienes están en la formación de su vida.

Estudió economía, luego realizó la maestría, lo invitaron a una clase muestra y en cuanto entró al aula quedó enamorado de la docencia, cuenta el profesor Gutiérrez. Quien además cree que, en el fondo, ser maestro ha sido su vocación de vida y ha aprendido a través de sus alumnos.

Al cuestionarle sobre algo que siempre les enseña a sus alumnos, el maestro respondió que es importante que sean ellos mismos, que encuentren en su vida su razón de ser, su vocación y que de eso hagan una misión de vida que les de motivos de felicidad.

“Están acá estudiando para ser útiles a la sociedad, para hacer más iguales a los desiguales. Contribuir en hacer más igualitaria nuestra sociedad a través de sus potencialidades que cada uno de ellos trae, a través de sus propios dones, que traten por todos los medios, todos los días, a ser personas integras y honestas” dijo el maestro Gutiérrez.

Rodeado de familia y cariño

“Yo estoy muy agradecido a la vida, por mi esposa, por mis tres hijos. A Dios por toda la posibilidad y a mis padres que me ensañaron disciplina, respeto, contribuir por el medio y con nuestra sociedad”, explicó al mencionar lo importante que es estar agradecido y que esa es una de las cosas que ha aprendido de sus alumnos.

“Me han enseñado a ser yo mismo. Me han enseñado a no desfallecer en mis propósitos, a ser precisamente lo que uno es. Que la juventud es un estado de la mente y del espíritu, no es un estado físico.” agregó.

35 años en el aula ¿han sido difíciles?

“Para mí no es un trabajo. Cuando uno hace lo que ama simplemente no trabajas, es gratificante. Es un don que Dios nos da a todos y quien quiere descubrirlo ahí está.

Para mí cada vez que entro al aula, si no siento la emoción que sentí ese primer día, es un propósito conmigo mismo, ese día dejo las clases. Ese mariposeo en el estómago, esa emoción de estar, quiere decir que ya te acostumbraste. No me he acostumbrado, jamás. No, nunca ha sido difícil, ha sido lleno de experiencias”.

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