ES LA PRODUCTIVIDAD, ESTÚPIDO

Es la productividad, estúpido

El título de la columna es alusivo a la campaña de Bill Clinton en 1992, a nadie en particular

Puntuales, todos los días dan cuenta del valor del dólar, la bolsa, la gasolina, los doritos y los tacos de la bodega. Ya ni abro el periódico, y es que tengo, por fortuna, tres o cuatro amigos agregados en mis redes que cumplen la labor social de publicar tempranito todos los indicadores económicos para platicarle al mundo de las atrocidades que provoca un hombre con solo despertar por la mañana; y es que, sin despachar, ya es culpable del robo del penacho de Moctezuma, de la descalificación de Daniel Bautista en Moscú ´80 debajo del puente y de que Salmita no ganase un Oscar por Frida.

Hablan de la bolsa como si tuvieran millones invertidos en las empresas del señor X, o como si fueran accionistas de Soriana cuando nomás tienen la tarjeta del ahorro, se quejan del dólar como si los compraran para hacer negocios internacionales y no para ir a Laredo un sabadito -de ida y vuelta-. Son aspiracionales, sin llegar a generales. Wanabe, pues.

No entienden, o no quieren ver, que el principio de toda la economía es el valor real de las cosas. Por ejemplo, ¿Cuánto vale tu constructora, con sus dos andamios, la vieja carretilla y una caja de herramientas? Pues, a ojo de buen cubero, once mil pesos. Muy bien. Pero, ¿qué pasa si a tu constructora le doy el contrato para construir un aeropuerto en Texcoco? ¿Y si le subes cañón al precio por metro cuadrado de construcción en el contrato? Ahhhh, pues pasa que de repente, aunque tus fierros nomás valgan once mil pesos en Mercado Libre, para mí y para tus nuevos socios, la empresa ahora vale cientos de millones. Productividad es lo que genera riqueza a un país, no los negocios al amparo del poder, por más que sus beneficiarios sean esos hombres que hablan bien bonito de estabilidad. Y pasa con carreteras, en concesiones gubernamentales de aire, tierra y agua, en minería y comercio, en pesca, ganadería y agricultura. El ogro no es el neoliberalismo como sistema, el problema esta en la corrupción cobijada desde ahí en naciones bananeras.

Bolsa y dólar, indicadores económicos que nos traen en jaque, suben y bajan por circunstancias tan variopintas como si matan a Colosio, si Fox saca al PRI de los Pinos, si se escapa el Chapo o si se nos pierde la mamá de Luis Miguel. Pero siempre, siempre, siempre, regresan dólar y bolsa a su valor real, cuestión que tiene que ver con productividad, con valuaciones, no con política. El problema, claro esta, es lo que pasa cuando empresas y empresarios no valen lo que suponíamos. En efecto, vale madres. Nada más una aclaración: no valen menos porque el mesías llegó como chivo en cristalería, valen menos en la bolsa porque no valían en la realidad, por fincar la economía en tráfico de influencias, de drogas y explotación de la naturaleza, sin productividad; y claro que la vamos a pasar muy mal todos, pero es nomás un ratito. Ya los verás sentaditos y aplaudiendo en la toma de protesta, recogiendo las migajas de lo que antes fue pastel.

cesarelizondov@gmail.com

EL AUTOR

Escritor saltillense, ganador de un Premio Estatal de Periodismo Coahuila. Ha escrito para diferentes medios de comunicación impresos de la localidad.

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