EL BUEN FUTBOL YA GANÓ

El año exitoso que tuvo Inglaterra en Europa recuerda los días de finales de la década de los setenta e inicios de la de los ochenta, cuando los equipos ingleses ganaron seis Copas Europeas consecutivas.

El año exitoso que tuvo Inglaterra en Europa recuerda los días de finales de la década de los setenta e inicios de la de los ochenta, cuando los equipos ingleses ganaron seis Copas  Europeas consecutivas.

Por: Víctor Mather

Cuando fue creada en 1955, la idea de la Copa Europea era juntar a los campeones del futbol de todo el continente para decidir qué país tenía en verdad el mejor equipo.

¿El Real Madrid era mejor que el A. C. Milán? ¿El Manchester United podía vencer al Benfica? ¿El Ajax a la Juventus? Ronda tras ronda, año tras año, los aficionados por fin fueron capaces de ver a los mejores equipos batirse en duelo en partidos competitivos con un trofeo importante en disputa.

Ahora se llama la Liga de Campeones y la final de este año de nueva cuenta determinará al mejor club de Europa. ¿Será el Liverpool, de la Liga Premier inglesa, o el Tottenham, de… la Liga Premier inglesa?

El juego será el 1 de junio en Madrid, pero, dados los finalistas, bien podría ser un partido rutinario de la liga celebrado en noviembre en Londres. Ninguno de los dos equipos es el campeón reinante de Inglaterra; la temporada pasada, los Spurs terminaron en tercer lugar y el Liverpool, en cuarto.

El año exitoso que tuvo Inglaterra en Europa recuerda los días de finales de la década de los setenta e inicios de la de los ochenta, cuando los equipos ingleses ganaron seis Copas Europeas consecutivas.
Este año, Inglaterra ya garantizó el trofeo, y uno de los dos finalistas, a veces criticados por la falta de trofeos en casa, se coronará campeón de Europa.

Durante décadas, este tipo de emparejamientos era imposible; en la Copa Europea sólo se permitía un equipo por país, con la excepción del campeón defensor. Sin embargo, en 1997-1998, también se admitieron algunos segundos lugares. Poco tiempo después, pudieron entrar tres, cuatro y hasta cinco equipos de los países más grandes. De pronto, fue posible —probable, incluso— que un equipo fuera campeón de Europa sin ser el campeón de su liga nacional. La expansión también aumentó las probabilidades de que la final de la Liga de Campeones fuera disputada por dos equipos del mismo país, y justo así sucedió en 2000 (Real Madrid vs. Valencia) y otras cinco veces más desde entonces. Tres años más tarde, se enfrentaron la Juventus y el Milán de Italia. En 2008, Inglaterra también tuvo a los dos finalistas: el Manchester United derrotó al Chelsea en penaltis. Recientemente, la final con un solo país se ha vuelto algo así como una característica de la Liga de Campeones. El Bayern jugó contra el Dortmund en una final alemana en 2013 y, en 2014 y 2016, los finalistas fueron el Real Madrid y el Atlético de Madrid, equipos incluso de la misma ciudad.

El año exitoso que tuvo Inglaterra en Europa recuerda los días de finales de la década de los setenta e inicios de la de los ochenta, cuando los equipos ingleses ganaron seis Copas Europeas consecutivas.

Hay algunas facciones en Europa a las que parece no importarles esta situación. Un grupo de clubes importantes, encabezados por la Juventus y su presidente, Andrea Agnelli, está presionando para cambiar aún más la Liga de Campeones, con el fin de garantizar que los equipos más grandes siempre tengan un lugar y que los más pequeños estén aún más cerca de los márgenes. La semana pasada, la UEFA señaló que tal vez estaría dispuesta a aceptar.

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Carolina García

Nació en Saltillo, Coahuila en 1995. Ama la lectura y narrar historias. Es licenciada en comunicación por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila. Participó en las antologías de cuento: “Imaginaria” (2015), “Los nombres del mundo: Nuevos narradores saltillenses” (2016) y “Mínima: Antología de microficción” (2018).

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